ALIEL

viernes, 7 de diciembre de 2012

Dedicado a Jose, el marido de Carmen, donde quiera que esté. Gracias a vosotros me inicié en la búsqueda de mi misma.



Me estaba mirando fijamente, sentadas cara a cara, otro martes más.
- Te voy a hacer una pregunta... y quiero que te lo pienses bien antes de contestar... ¿quién eres?
- ¿Cómo que quién soy? no te entiendo.
- ¿quién eres?
- Pues soy Cristina... - y mi cara ya no pudo ocultar la extrañeza y la sorpresa ante esa pregunta... la miré a los ojos, intentando averiguar a donde quería llevarme.
-¿eres sólo eso?, ¿un nombre?, ¿una palabra?
- No hombre, soy muchísmas más cosas, soy mujer, trabajo de... - no me dejó terminar:
- ¿Eres eso, un género?, ¿una persona que ejerce un trabajo?, ¿eso es lo que dice quién eres?
- Carmen, no te entiendo... hay muchísimas cosas que me definen, que dicen lo que soy...
 Lo que eres, aquí y ahora, no quién eres- Y me clavó sus profundos ojos marrones, hurgando en mi alma, tensando hilos que estaban sueltos... sin conexión aparente.
- Pues entonces no sé quién soy, no sé la respuesta... -y miré avergonzada al suelo, pensando en cómo no podía tener respuesta para una pregunta tan obvia.

Me miró y sonrió: -tranquila, la encontrarás.

Esta irritante conversación tuvo lugar hace unos cuantos años. Encontré la respuesta a esa pregunta hace unos meses, a fuerza de seguir hurgando, de mirar en las habitaciones escondidas, de tejer con esos hilos que estaban sueltos y me rodeaban por doquier... de mirar hacia afuera, pero, sobre todo, hacia adentro.

Esta entrada viene de mi antiguo blog, y la escribí hace algo más de tres años. Entonces pensaba que sabía quién era. Ahora, tres años después, me he dado cuenta de que cada día nace con una Cristina, y anochece con otra que no es la misma. Aún así, la esencia permanece.

Así que cada vez que te pierdas... recuerda quién eres.




Sentando cátedra


La imagen es de http://elestrial.deviantart.com/,  con un magnífico trabajo sobre los siete pecados capitales

Tengo como un millón y pico de defectos :), como todos supongo. Pero dos de ellos quizás sean los que más me molestan de mi misma, y de los que suelo ser más consciente... tanto en mi misma como en los demás.

Uno de ellos es mi costumbre de hablar sentando cátedra, sin dar lugar a la réplica o a la opinión que sea diferente. Otro de ellos es la soberbia, no por "chulería" en sí misma, sino por una especie de "autoconfianza ciega" en aquellas cosas que hago y en las que creo que soy buena (o la mejor). Y lo peor es cuando estos dos defectos saltan de forma combinada. Es la bomba. Y aún así soy consciente de que ambos no son más que una fachada, un escudo que esconden y protegen una profunda debilidad y miedo ante la opinión de los demás. Me gustaría poder decir que suelo ser consciente de cuando saltan estos dos defectos. Sí que puedo decir cuando me puede la soberbia... pero lo de descubrirme sentando cátedra me cuesta, y mucho.

Aunque sí puedo decir que al menos ahora los reconozco, y sé que están ahí. Hace mucho tiempo, no era apenas consciente. Es lo bueno de ir recorriendo tu camino y tener a gente que señala esos defectos (aunque duela). Así que aunque hablé de esto mismo hará una semana con un amigo, me he descubierto a mí misma esta semana sonriendo con ternura escuchando a dos de mis hermanos hablar de la misma forma categórica con la que lo hago yo a veces. Y además, dando consejos como solía hacerlo yo antes.

Y es que al comienzo de mi camino de descubrimiento personal pensé que había entrado en una especie de "estado de iluminación" en el que pensaba que tenía en mis manos la verdad absoluta y tenía la razón en todo, que sabía tanto de la vída que podía permitirme el lujo de dar consejos a los demás e indicarles el camino.

Qué confundida estaba.

Eres tú mismo, tu actitud y la vida los que te ponen en tu sitio.  Y poco a poco te das cuenta de que apenas sabes nada, ni de la vida, y en muchos aspectos, casi ni de ti mismo. Aprendes a ser un poco más humilde y a respetar los caminos y los ritmos de los demás. Aprendes también que cada uno tiene que ser libre de cometer sus propios errores, y que por mucho que quieras a alguien no puedes protegerle de las heridas que se hará en el camino ni de los errores que deberá cometer. Por mucho que te duela verle sufrir, a veces es mejor estar sólo a un lado acompañando en la subida, mientras que es el otro el responsable de subir su propia montaña. Es una cuestión de amor y de respeto.

Cuesta intentar estar siempre consciente, para darse cuenta de tus defectos e intentar corregirlos... pero a fuerza de prácticar, quizá algún día llegue a fluir con la vida sin sentar cátedra, sin soberbia, y respetando cualquier camino.

Luna Roja

lunes, 26 de noviembre de 2012

                                           
Luna Roja es el título que Miranda Grey dio a su libro sobre la menstruación allá por 1994, y que cuando yo me lo compré, al principio de mi camino, ya iba por la novena edición.

No voy a entrar ahora demasiado en este tema, sólo compartir una reflexión que me vino ayer pensando en lo que significa e implica tener la menstruación, dado que es una parte de mí que me define y afecta profundamente. Y es que es en estos días cuando estoy más sensible, más frágil y necesito más refugiarme en mí misma y en los demás. 

Y la reflexión es la siguiente: cuando estamos tristes y nos sentimos solos y mal... nos permitimos a nosotros mismos vivir esa tristeza, sumergirnos en lo que significa? o tenemos tanto miedo que salimos huyendo del sentimiento, y por tanto de nosotros mismos, con tal de no sufrir? Creo que no soy solo yo, sino toda la sociedad en general, la que tiene miedo de sus sentimientos, no de enfrentarse y luchar contra ellos, sino de aceptarlos como parte de ti, sin miedo, sumergirte en ellos y aprender lo que tengan que enseñarte.

Y es que si estos días estoy más triste, cansada y con más miedos... por qué tengo tanto miedo de sentir miedo? por qué tengo miedo de sentir tristeza o cansancio? Creo que es porque cuando nos sumergimos en la oscuridad y nos revolcamos en el fango, se nos olvida mirar hacia arriba y ver que somos nuestra propia luz, y que igual que nos permitimos bajar a las profundidades, nos podemos permitir salir de ellas.

Y para terminar, un pequeño texto del libro de Miranda Grey, donde habla sobre la "Luna Roja": 

El ciclo de la Luna Roja es el período en que la ovulación coincidía con la luna nueva, y que debe su nombre a las manchas de color rojo sangre que pueden verse sobre la luna llena cuando aparece  en el horizonte, donde la atmósfera es más densa. 

El ciclo de la Luna Roja se centra en el desarrollo interior y la manifestación del mismo, y  no hacia la expresión de las energías en el mundo material. Como los hombres lo consideraron el más poderoso y menos controlable, este ciclo se convirtió en el de la "mujer malvada", la seductora, la hechicera o la horrible bruja, cuya sexualidad no estaba destinada a dar vida a la siguiente generación, sino al placer.

(Ni que decir tiene que yo soy una hija de la Luna Roja)

Caperucita... Y la Loba

domingo, 25 de noviembre de 2012

Llevo un par de semanas dándole vueltas a esta entrada, sin encontrar un momento en que me apetezca sentarme a escribir... quizá porque yo misma reniego de mi propia definición, porque odio encasillarme, o que me encasillen.

La historia del título de esta entrada viene de un sábado de risas con amigos, sobre quién es el lobo, quién caperucita, quién el leñador y quién cuenta la historia... la historia de esta entrada también va de definiciones, de cajitas, de encasillamientos y de máscaras.

Yo soy, y he sido siempre, muy tierna, cariñosa y dulce. Supongo que cuando sufres de pequeña, una de las formas de reaccionar ante ese sufrimiento es siendo así, por un lado porque buscas ser amada y sólo ofreces lo mejor de tí misma a todo el mundo, por otro, porque cuando sabes lo que es sufrir, ¿cómo puedes ni siquiera pensar en hacer daño a otra persona, animal o ser vivo?...

Así que esa dulzura que me define es una mezcla de estas dos razones. Al principio más de la primera, porque no te ves lo suficientemente bueno como para ser amado. Así que intentas tener contento y hacer feliz a todo el mundo para ser digno de merecer ese amor... hasta que te das cuenta de que el único que no es feliz eres tú. Esta es la historia de Caperucita... la Caperucita a la que canta Ismael Serrano, que es educada para llevar una casa, una famila, hacer feliz a su marido y mientras... "morir" por dentro. Yo estuve al canto de un duro de ser así. Y aunque quizá en muchos sentidos aún sea así, tuve la suerte de encontrar en el momento en que debía el valor para enfrentarme al destino que querían para mí y empezar a buscar mi propio camino.

En la búsqueda de ese camino pasé de ser una caperucita modosita, a ser una Caperucita que empezaba a quererse algo más a sí misma, a apreciarse por lo que era, y por lo que podía llegar a ser y a ofrecer a los demas. Alguien que poco a poco aprendía a cuidar de sí misma y a cuidar de quienes la rodeaban. Así que me fuí transformando. Ya no era una niña indefensa. Y mi gente se daba cuenta. Pero aún así, quizá porque yo siempre les muestro la misma cara, o porque ellos necesitan ver mi cara más dulce o que yo ocupe un determinado papel en sus vidas, pasé a ser "Mamá Osa", alguien a quién acudir en busca de refugio, amor y consuelo cuando hace falta. Alguien que sabes que siempre te va a recibir con los brazos abiertos cuando vuelvas a casa herido y necesites cuidados.

No me importa que me vean así, porque esta es una parte muy importante de mí. Pero también me gustaría poder mostrar también las otras partes de mí, que mantengo más ocultas, por miedo a ser juzgada, rechazada o no entendida...

Y es que son muchas las mujeres que conviven dentro de mí: la madre y la hija, la puta y la sacerdotisa, Caperucita y la  Abuela... Mamá Osa y la Loba. Y aunque sea la más difícil de entender, porque por Loba tenemos todos una cajita mental que la define como "devora hombres" para mí la Loba es un ser único, salvaje y con una pasión abrasadora que corre por sus venas. Un ser que corre libre de ataduras y cadenas... y que ha luchado con garras y dientes por conseguir esa libertad. Y por eso quizá sea la más importante, y la que guardo más celosamente. La que menos se muestra y que a la vez está más ansiosa por ser reconocida, respetada y aceptada.

Así que mi yo esencial, el que me mantiene viva, se revuelca en el barro, le aulla a la luna, corre por los bosques y siente la tierra viva, busca en el viento la música de las esferas, sube y baja como las mareas y vive la vida sabiendo que ésta es sólo un río que desemboca en el mar... es una Loba.

Yo no sería yo sin esa Loba, pero tampoco sería yo sin mamá osa, caperucita, la puta y la sacerdotisa. Mi historia es la historia de una transformación. La transformación de todo aquel que se busca a sí mismo. Por eso, y porque mientras escribía esto la escuchaba, la pieza que acompaña a esta entrada también se llama Transformación. Una pieza que me descubrió alguien muy especial hace nada y que me tiene cautivada.

Gracias, por VERME, y por aceptar a la Loba.

Me encontrarás en el fin del mundo

domingo, 18 de noviembre de 2012




Sí, hay libros que te hacen mucho más feliz, porque te ayudan a seguir creyendo en la magia del amor, y en la fuerza del destino... a fin de cuentas, en los cuentos de hadas que somos capaces de construir día a día.

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Con el tiempo pasa una cosa muy extraña.

Domina nuestra vida más que ninguna otra dimensión. En realidad todo gira en torno al tiempo que tenemos, el tiempo que no tenemos, el tiempo que nos queda. Ese es el tiempo real. 

Pero luego está también el tiempo que percibimos, que es el hermano caprichoso del tiempo real.  Es el que hace que una hora de espera dure treinta y cinco horas y que, en cambio,a hora que nos queda para hacer algo importante quede reducida de pronto a ocho minutos.

Se nos escapa, nos persigue, y sólo existe un punto en el que nosotros controlamos el tiempo. Son esos escasos momentos en los que estamos inmersos en el tiempo y por eso no lo notamos. Entonces lo dejamos en suspenso, detenemos todas esas pequeñas ruedecitas que tan bien encajan unas con otras, y vamos en punto muerto por la vida.

Son los momentos del amor.

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El ojo humano, con todo lo increíble que es, sólo puede ver la superficie de las cosas. Se desliza por encima de ellas guiado por una percepción subjetiva que nos permite ver los objetos sólo en una realidad muy limitada, la propia, que se compone de nuestras expectativas y nuestras experiencias.
Pero a veces la luz incide desde otro ángulo y niega nuestra realidad... Y entonces... Todo es posible.
                                                       
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Extraídos del libro de Nicolás Barreau, "Me encontrarás en el fin del mundo", autor también de "La sonrisa de las mujeres" de Espasa.


HYMN TO PEACE

domingo, 11 de noviembre de 2012



Mi compositor favorito, Roger Subirana (en franca rivalidad con Ismael Serrano, aunque últimamente Roger va ganando por goleada) acaba de sacar un nuevo tema que formará parte de su próximo trabajo, XII.

El título del trabajo, y que da título a esta entrada, es Hymn to Peace. Y sirva esta entrada como homenaje a su trabajo y a lo que esta canción me evoca, como parte de mi propio proceso personal de encontrar la paz interior. 

Y es que soy de las que piensan que todo cambio que quieras ver en el mundo tiene que salir primero de uno mismo. Y no puedes esperar encontrar paz en el mundo si no eres capaz de hallar esa paz en tu interior.

La vida es un viaje en el que poco a poco, algunos afortunados, y no sin grandes esfuerzos, van quitándose las máscaras y vendas. Vendas que no nos dejan ver aquello que siempre hemos sido, puesto que la verdadera naturaleza del Ser es Luz, y la Luz es Consciencia. En realidad somos esa Luz que, como Océano de Consciencia, representa una Paz que siempre hemos sido y que nunca hemos perdido. 

El gran juego de liberarse de ese mini-yo que creemos que somos, superficial y en permanente zozobra por los vaivenes de la vida,  pasa por salir de la amnesia (como salir de la Matrix) y recuperar una neutra identidad esencial. No se trata de transformarse en un vegetal indiferente al llanto o a la risa, sino en convertirse en testigo consciente de nuestras contradicciones, navegando durante las tormentas de este viaje que es nuestra vida, observando los miedos, los vientos, los truenos y las mareas, y ajustando las velas cuando sea necesario. 

Cuando el mini-yo se instala en la Consciencia Testigo, que sólo observa, aprende a fluir en un estado de Paz desde el que nos damos cuenta de que todo tiene sentido y propósito, y a nada se le opone resistencia.

Hymn to Peace es para mí la canción que acompaña ese viaje. Y su letra, el mantra que guía navegando este río que es la vida, a través de la luz o la oscuridad, la alegría o la tristeza. El viaje del río de la vida, que al igual que la pieza, comienza despacio, pero con fuerza. Una canción,  que al igual que la vida, con el paso del tiempo se ensancha y profundiza, adquiriendo miles de matices que son los que hacen que valga la pena ser vivida... a pesar del dolor, la pena y la melancolía... sabiendo que tras cada recodo una venda será llevada por la corriente y seremos cada vez más capaces de, simplemente, alcanzar la Paz fluyendo con las aguas. 

Nadie puede meterte nada dentro. 
No puedes sentir algo que no tienes. 
Sólo puedes sentir algo que ya llevas dentro. 
Tú eres la ansiada paz que buscas.

Gracias, Roger, por ponerle música al viaje de mi vida. 

Caminos en la noche

sábado, 10 de noviembre de 2012



Es al amparo de la noche, abrigados por el silencio y la soledad cuando nos atrevemos a abrir nuestras puertas, y enfrentarnos a nuestros miedos, sombras y oscuridades... supongo que porque al estar rodeados por la negrura, esa negrura que llevamos dentro parece más difuminada, y da menos miedo. La sombra se diluye y parece más fácil enfrentarse a ella.

Y también al amparo de esa oscuridad, somos más sinceros con nosotros mismos, y los sentimientos se ponen a flor de piel, salen por los poros y se nos escapan de las manos y del pecho. Amparada por la noche nuestra sombra nos hace frente y ya no hay posiblidad de huída hacía la luz. Así que sólo queda hacer acopio de todas nuestras fuerzas y mirarnos a los ojos. Poner las cartas sobre la mesa y ser sinceros con nosotros mismos y con los demás.

A veces somos nosotros los que abrimos esas puertas, otras... tienes a alguien que abriendo la suya, hace que te plantees abrir la tuya. Es una suerte tener a alguien así, pero también  hay que tener valor. Valor para enfrentarte a tu sombra, valor para aceptar la sombra del otro.

Yo tengo a alguien así, un amigo desde hace un par de años, que tiene el don de darme unas buenas patadas en el culo y hacerme plantearme cosas y preguntas a mí misma. Aunque por su trabajo sea a horas tan intempestivas como las cuatro de la mañana. Tuvimos nuestros más y nuestros menos, me alejé y volví, porque no siempre es fácil que alguien te suelte a la cara las verdades que tienes profundamente escondidas... pero con el tiempo, y como le dije una vez: la amistad conlleva tiempo y trabajo.

Y me gusta pensar que a pesar de la distancia (ridícula, teniendo en cuenta que es de mi barrio), pero real, porque jamás nos hemos visto... somos buenos amigos. Y aunque en el fondo no tenemos nada en común, y miramos y enfocamos la vida desde puntos prácticamente opuestos, creo que los dos buscamos lo mismo: querernos y estar en paz con nosotros mismos.

Así que Josito, gracias por tus patadas en el culo. Y sigue buscando, porque estoy segura de que encontrarás lo que buscas y lo que mereces. Que es mucho.

Ahora es siempre el mejor momento

viernes, 9 de noviembre de 2012

Después de darle un lavado de cara al blog, y volverlo algo más yo... porque por muy mono que queden las plantillas de blogger, ésta es "mi plantilla"... pues he hecho un pequeño ejercicio con uno de los mazos de Tarot que tengo, y que hacía bastante que no tocaba.  El tarot Zen de Osho.

La pregunta era sencilla... e interiomente ya sabía la respuesta, pero como me gusta comprobar estas cosas, simplemente pregunté: cuál es el objetivo que tengo que cumplir con el nuevo blog, y la respuesta, como siempre... es apabullante.

Madurez

Cuando el fruto está maduro, cae del árbol por sí mismo. En un momento pende de las ramas, lleno de jugo. Al siguiente momento cae, no porque se le haya forzado a ello, o porque haya hecho el esfuerzo de de desprenderse, sino por el árbol ha reconocido su madurez y simplemente lo suelta. 

Estás listo para compartir tus riquezas interiores, tu néctar. Todo lo que necesitas es relajarte precisamente donde estás y estar dispuesto a que eso suceda. Este compartir de ti mismo, esta expresión de tu creatividad, puede venir de muchas formas. No se requiere de ninguna preparación o esfuerzo por tu parte. Simplemente, es el momento apropiado.

AHORA siempre es el momento, y la fruta siempre está madura. Sólo necesitas el valor suficiente para entrar en tu bosque interior. 






El regalo más grande...

lunes, 29 de octubre de 2012

... Eres tú




Así es como termina una preciosa canción de uno de mis cantantes favoritos, Tizziano Ferro, y que rescaté la semana pasada del cajón de los recuerdos, gracias a Malú...

Hay canciones, música y cantantes que marcan una etapa de tu vida. En mi caso Tizziano llegó a los 23 años, ya trabajando, y me acompañaba en los viajes a casa... Rosso relativo y 111 me acompañaron en esa post adolescencia que viví al empezar a trabajar, y me acompañaron en el gimnaso y en el camino a casa. En las tardes a la salida del trabajo, después de haber arreglado el mundo con los compañeros en un bar cerca de la oficina. En las despedidas de tanta buena gente con la que empecé a trabajar.

Pero todos evolucionamos... Tizziano dejó de oírse tanto en español y yo comencé a centrarme en otras músicas, y me volqué en Enya, Mike Oldfield...

Y ahora, que estoy en plena fase de redescubrir voces femeninas que me encantan, vuelve arropado por Malú, una cantante que empezó siendo una niña de la mano de Alejandro Sanz y que , para mí, ha tenido una evolución  como artista brutal, que nunca me habría esperado... y es que una de sus últimas canciones, ahora tú,  tiene una fuerza arrasadora, y el directo es brutal.

Asï que, como cuando hay música, sobran las palabras... me/te/nos regalo dos canciones y las partes de sus letras que más me gustan

El regalo más grande

Quiero hacerte un regalo
algo dulce, algo raro;
no un regalo común
de los que perdiste o nunca abriste,
que olvidaste en un tren o no aceptaste.

De los que abres y lloras,
que estás feliz y no finges,
y en este día de septiembre
te dedicaré...
el regalo más grande.

Quiero donar tu sonrisa a la luna y que
de noche, que la mire, pueda pensar en ti,
porque tu amor para mi es importante,
y no me importa lo que diga la gente porque...

Aún en silencio sé que me protegías y sé

que, aún cansado, tu sonrisa no se marcharía,
mañana saldré de viaje, me llevaré tu presencia
para que no se vaya y siempre vuelta

(...)

Yo quiero que me regales

un sueño escondido
o nunca entregado,
de esos que no puedo abrir
delante de mucha gente,
porque el regalo más grande
es sólo nuestro para siempre

(...)

Que si llegara ahora el fin que sea en un abismo.

No para odiarme sino para intentar volar y...
Y si te niega todo esta extrema agonía.
Si aún la vida te negara, respira la mía.

El amor es una cosa simple
(...)
Si este amor te importa no sueltes mi mano
Si te sientes triste pelea y resiste
Eres fuerte aún no te rindas.
(...)
El amor una cosa simple es
Y ahora, ahora, ahora te lo demostraré
Solo contigo
Soy yo mismo ese que siempre te quiso
El que por tí nunca pensó en el fracaso
Yo decido a donde van mis pasos.

Esta es mi gente
Estas son mis lágrimas y mis calles
Los puentes que cruzaré si cruzas conmigo.
Quiero que recuerdes que he sido sincera
Te pido que pienses en todo lo bueno
Yo te daré todo lo que tengo.

(...)




El placer más noble es el júbilo de crecer y comprender.
Leonardo da Vinci.

Los amigos y amantes, a veces se preguntan, ¿"qué sentido tiene que decidamos seguir siendo cómplices en nuestra relación de día a día"? Tal vez, si la Voz contesta "porque crecemos y sabemos que crecemos, y al crecer amamos", los amantes avanzan y fluyen. En realidad, una relación de amor consciente es un cohete con vocación de infinitud que se dirige hacia Atman, Totalidad Integral. ¿Qué mayor aventura que compartir el impulso secreto hacia lo infinito?




Samavstrecha: El desierto donde uno se encuentra a sí mismo

domingo, 21 de octubre de 2012


Quizá ultimamente esté más atenta... o quizá las señales son simplemente más claras. Esta tarde, en el blog de Plano Creativo han colgado un post que solamente con el título, ha llamado poderosamente mi atención:

"Algún día el desierto te recompensará"

Y es que ese título me ha recordado, inevitablemente, a mi particular travesía por el desierto, durante la primavera y el verano de 2008. Y no he podido (querido) evitar volver atrás, a esos días, leer lo que escribí y escuchar la música que me acompañó en ese viaje. Y es que también gracias a la música de uno de mis compositores favoritos, Roger Subirana, conseguí salir de mi propio desierto personal.

En los últimos tiempos estoy haciendo un ejercicio de retrospectiva, echando la vista atrás y viendo el camino recorrido... las pisadas en la arena que va borrando el viento. Pasé mucho tiempo en mi propio desierto personal. Muchas veces perdida, sin saber qué dirección tomar, sin guía, simplemente andando porque la fuerza de la vida es lo más fuerte y eso hacía que siguiera siempre hacia adelante. Algo de lo que escribí en su momento fue esto:

Sedienta en el desierto

abrasada por el Sol...
rodeada de espejismos...
corriendo descalza, duna tras duna
mientras mis labios cuarteados
claman
por un poco de agua...
voy perdiendo las fuerzas
y me dejo caer...
me fundo por el fuego,
me deshago con la arena...
vuelo con el viento

Ese viaje por el desierto fue duro, pero necesario. De alguna forma con ese viaje por mi propia soledad comencé a entenderme a mí misma, a aceptar mis heridas, mis miedos y mis silencios. Fue la primera vez que me miré a la cara, a los ojos y al alma, viendo la luz y la sombra. Fue en ese primer viaje por el desierto (digo primer viaje, porque después le siguieron muchos otros, y los que aún le seguirán) en el que comencé a encontrarme a mí misma, y a trabajar conmigo misma. A aceptar que soy responsable de esa infinitud de dunas y arena que me rodean en ciertos momentos, y que sólo yo tengo las claves para encontrar la salida.

Y por eso estoy agradecida a ese viaje por el desierto, al sufrimiento pasado, a los miedos ya superados, porque son ellos los que me han traído hasta el momento presente, hasta lo que soy ahora. No soy perfecta, ni pretendo serlo. No soy maestra ni guía, sólo soy una persona normal recorriendo su camino hacia su propio centro, ese lugar donde la Paz y el Amor son sólo Uno, la Montserrat interior.

Y por todo lo pasado las dos frases del texto de Plano Creativo se me han quedado grabadas: el desierto es donde uno se encuentra a sí mismo... y algún día el desierto te recompensará... Y creo que mi recompensa ha llegado, ahora, justo en el momento en el que estoy.

Sé que llegarán otros desiertos, y deberé atravesarlos. Sé que me caeré y el sol me abrasará la piel, reduciéndome de nuevo a cenizas. Pero algo en el fondo de mí dice que todos somos como el ave Fénix, y que todos podemos renacer y volver a alzar el vuelo.

Pero mientras ese desierto llega, disfrutaré de este inmenso jardín lleno de flores que ahora la vida me regala.









Amor - Inteligencia del Alma


El amor es un manantial de vida que se cultiva, tanto en los espacios de silencio como en el compartir nuestra intimidad sincera.

Hay un ejercicio que hago, desde hace años ya, que me ayuda en los momentos en los que estoy  más confundida o no sé qué hacer ni cómo comunicarme conmigo misma. Este ejercicio me lo enseñó José María Doria, el que fue mi terapeuta durante un tiempo, y del que, aún en la distancia, sigo aprendiendo cada día. 

El ejercicio se realiza con un libro suyo, Inteligencia del Alma (Gaia Ediciones), y con un juego de 40 tarjetas, que me regaló en la primera sesión que tuvimos juntos. En cada tarjeta hay una palabra y tres frases lúcidas, provenientes de distintas almas iluminadas que han recorrido ya su propio camino de crecimiento.

Así, cuando necesito hablar conmigo misma, me pongo en manos de mi alma y del Universo, barajeo las tarjetas y escojo una al azar, y tras eso, escojo una de las tres frases sin leerlas, y una vez hecho esto, leo el desarrollo de la frase en el libro, e intento sacar mi propia enseñanza del texto o ver cómo ese texto corresponde con mi vida en ese momento.

Si alguna vez queréis hacer el ejercicio, podéis hacerlo desde aquí, pues lo tiene preparado en su web:

Puede parecer autosugestión, pero siempre me ha ayudado en este camino que se antoja tan duro a veces.  Y a veces algo tan simple como una tarjeta, una frase y un texto puede traer algo de luz en un momento de tinieblas.

Hace un momento acabo de hacer el ejercicio, no para mí... y como siempre, el Universo siempre acierta. Os dejo con un extracto del texto, lo que más me ha resonado.

AMOR

"El amor nos libera del sufrimiento "  -  Sófocles

Cuando en nuestra vida no hay amor, vivimos encapsulados dentro de un ego ávido de adquisiciones y complacencias. Cuando no hay amor, se instala un yo superviviente que deambula febril en la selva de las vallas publicitarias. Un yo que se ve obligado a perder la inocencia y aprender a depredar, mientras que sorteando obstáculos, muerde y escapa. Se trata de una vida que discurre entre el miedo y el deseo, huyendo hacia adelante, al tiempo que se intuye la llegada de un mundo nuevo en el que el corazón se abre y calienta. 
A mayor presencia del miedo, menor presencia del amor.El miedo busca seguridad y nos impulsa a calmar una sed ansiosa, aunque sea con agua salada. Un agua, que por más que se gane, nunca basta.
Esa seguridad buscada es un estado de conciencia que se alcanza en la medida que cultivamos el jardín de nuestra mente y ejercemos la acción justa y generosa. Acciones que priman el servicio desinteresado que, sin pretenderlo, nos hace merecedores de la paz en el alma.
El amor es un manantial de vida que se cultiva, tanto en los espacios de silencio como en el compartir nuestra intimidad sincera.
El amor es un estado de atención sostenida que se despierta viviendo el presente, contemplando la belleza y permitiendo aflorar la compasión que abraza. Un estado en el que, cada mañana, al levantarse el alba y sin dejar todavía la cama, uno se pregunta: ¿quién soy? y en respuesta, el Testigo emerge, el Observador del pensamiento se revela, y desde ese momento, el propio ego, "tocado por la consciencia" busca sentido a las vivencias de la jornada. ¿Para qué estoy vivo?, ¿cuál es el propósito de mi existencia? Buscando las respuestas, uno se realiza en que la forma más estable de goce llega cuando damos Vida a la Vida y ejercitamos el respeto, allí donde ésta señala. Unas veces será un rostro contraído que está pidiendo paz y calma, otras será alguien que nada pide, tan sólo compañía, y basta.
"¿Qué puede hacerse para sentir amor?" Ante tal pregunta, uno respira.... siente como fluye el aire en sus pulmones, entorna los ojos y espera. Al poco, un lúcido sosiego llega y nos abraza.
Unos piensan que es amor lo que sientes por sus hijos, otros llaman amor a la pasión alborozada, y algunos lo experimentan ante emociones estéticas sublimadas. Pero todos intuyen que el amor es una opción de lo Profundo que llegó en alguna noche estrellada en la que uno decidió mirar y..., de pronto, sintió que la elección estaba consumada. 

Y para mí, lo que el texto transmite es que sólo llegaremos a ese Amor que anhelamos a través de la paz y el sosiego, la observación serena y compasiva de nosotros mismos, y ese darnos a los demás. Porque ese Amor no es más que el reflejo exterior de nuestra Paz interior. 

Y del Caos... surgió la Luz

sábado, 20 de octubre de 2012

Nebulosa Carina
Quizá escribir sea una de las cosas que más me gustan de este mundo... con la que más me siento identificada. Es como dejar que todo mi yo salga y se muestre en forma de palabras y poesía.

Quizá, también, sea la que más me cuesta. Hace ya bastante tiempo tuve otro blog, que fue el reflejo de algo que quedó ya atrás, y de una yo que ya no existe. Pero que no exista algo, o que se quede atrás... no significa que desaparezca, porque sobre eso construimos. 

Y a eso me refiero con el título del post. Eso que dejamos atrás también somos nosotros, es lo que ha hecho que ahora seamos como somos, lo que nos da forma y nos modela. Puedes estar sumido un tiempo infinito en las tinieblas, y que todo sea Caos, desorden y confusión. Se dice que el Universo, y nosotros con él, surgió de un momento de infinito Caos y Potencialidad... y de ese Caos surgió la Luz.
Siempre llega un momento en que las tinieblas comienzan a disolverse... y todo cobra sentido de nuevo, nacen nuevas estrellas, galaxias y planetas... y de la misma forma nacen nuevos Yoes, esperanzas, sueños y sentimientos. Y también vuelve el valor a enfrentarse con uno mismo y con el Caos interior. Un caos que no desaparece, porque forma parte de ti  pero que también es la fuente de todo lo que llevamos dentro, la Luz y la Oscuridad.

Y sabiendo que esa es la fuente primordial, sólo queda observarlo dormir, como al dragón, sabiendo que está ahí, y que espera agazapado para volver a arrastrarnos a las tinieblas... pero sabiendo también que no hay que temerlas, porque podremos renacer en la Luz, renovados y con un nuevo bagaje, que no serán piedras en la espalda, sino piedras para seguir construyendo nuestro camino, siempre hacia delante.

Y gracias a esa magia que llamo sincronicidad, acabo de encontrar un poema de Charles Chaplin que finaliza casi como yo empecé:

"No debemos tener miedo de confrontarnos, hasta los planetas chocan
                                                 y del caos nacen muchas estrellas."
Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier
circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora
correcta y en el momento exacto y entonces, pude relajarme.

Hoy sé que eso tiene un nombre…”Autoestima”

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y
mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy
contra mis propias verdades.

Hoy sé que eso es…”Autenticidad”

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera
diferente y comencé a ver todo lo que acontece y que contribuye a
mi crecimiento.

Hoy eso se llama…”Madurez”

Cuando me amé de verdad, comencé a percibir como es
ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, solo
para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el
momento o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.

Hoy sé que el nombre de eso es…”Respeto”

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que
no fuese saludable…, personas, situaciones, todo y cualquier cosa
que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó esa actitud
egoísmo.

Hoy se llama…”Amor Propio”

Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí
de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero
y a mi propio ritmo.

Hoy sé que eso es…”Simplicidad”

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y
con eso, erré menos veces.

Hoy descubrí que eso es la…”Humildad”


Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y
preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es
donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.

Y eso se llama…”Plenitud”

Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y
decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, ella
tiene una gran y valiosa aliada.

Todo eso es…”Saber Vivir”


No debemos tener miedo de confrontarnos, hasta los planetas chocan
y del caos nacen muchas estrellas.


El momento feliz del día

lunes, 16 de abril de 2012

Hoy hace exactamente una semana que comencé un nuevo ritual, con el fin de ser más consciente cada día de lo que me pasa, y no dejarme llevar ya no sólo por la rutina, sino por la corriente de la vida sin darme cuenta cada día, en cada momento, de esos pequeños instantes de felicidad que nos regala el Universo (o la vida misma).

La idea la saqué del blog Senda de buscadores, de su entrada del templo del Espíritu. Inma cuenta que tiene un bote donde va metiendo papelitos donde anota los buenos momentos que va pasando. Yo prácticamente estoy haciendo lo mismo, pero en vez de ser un botecito es una pequeña libreta que llevo todo el día conmigo, y donde estoy apuntanto esos momentos felices, y momentos de sincronicidad y lucidez (momentos de darse cuenta).

Y es que a lo largo del día es más fácil dejarse llevar sólo por lo negativo, y no darnos cuenta de que siempre hay algo por lo que vale la pena sonreir.

Si observas que a lo largo del día va bajando tu ánimo, o lo ves todo negro, prueba con este ejercicio. No hace falta que sean grandes cosas, cosas pequeñas, sencillas, como cuadrar bien las combinaciones del transporte público, la sonrisa de un niño o la belleza de una flor. Son hermosos momentos por sí solos. Y creo que parte del crecer es darse cuenta de la belleza de los pequeños momentos.

¿Cuadriculado?

lunes, 9 de abril de 2012

La mayoría de nosotros tenemos ideas prefijadas de cómo deben ser las cosas: desde cosas tan simples como preparar un café y hacer la cama, hasta como debería funcional el gobierno de un país (por eso se dice en España que todos llevamos dentro un entrenador de fútbol, un ministro de Economía y un médico).

Yo personalmente tengo la cabeza bastante "cuadriculadita", y eso que la mayoría de las veces no soy consciente de ello. Pero tengo la suerte de tener algunas almas lucidas en mi camino que me van indicando esas cajitas que tengo en la cabeza. Porque las más de las veces esas cajitas nos hacen daño, por las expectativas que conllevan.

En mi caso tengo muy bien definido en la cabeza cómo debe ser mi trabajo, o cómo me debo desenvolver yo en él. Tengo una imagen de mi misma en la mente de gran trabajadora, que es valorada por hacer mucho y buen trabajo. ¿El problema? que si ahora mismo no es necesario hacer un gran volumen de trabajo, aunque sí que haga bien lo que tengo que hacer, se me rompe el esquema. A mi cajita cuadriculadita le sale sale una grieta. Y las grietas duelen. Sobre todo si no sabes dónde te han salido ni qué significan. A mí me ha costado encontrar esta grieta esta vez.

Una vez encontrada la grieta, la cuestión no es taparla para dejar otra vez la cajita cuadradita e intacta. El trabajo es encontrar esas cajitas, una por una, con nuestros pensamientos desde lo que esperamos de nosotros mismos hasta lo que esperamos de los demás, e ir deshaciéndonos de ellas. Pues con cada cajita que desaparezca seremos más libres.

Crisis y el camino

lunes, 2 de abril de 2012

Todos pasamos por crisis. Puede ser en el cambio de la infancia a la juventud, puede ser cuando nos damos cuenta del paso de los años. Ante una indecisión, o ante un cambio.  

Yo ahora mismo estoy pasando por una. En un periodo de tiempo muy corto he cambiado de trabajo dos veces, y he salido de mi nido protector. Dejando atrás a mis compañeros desde hace más de once años, a mis amigos. La verdad es que escapaba de un ambiente laboral muy duro, buscando algo más de tranquilidad. Y aunque es cierto que a nivel laboral ahora me encuentro más tranquila, cuando sales del nido de tus amigos de toda la vida es duro.

¿Qué hay de distinto en esta crisis a las demás? Que esta vez, el temor viene de dentro. Algo en mí me dice que es el momento de cambiar, de salir fuera, y a la par, de llegar más al fondo de mí misma.

Por eso ha llegado el momento de volver a escribir, no sólo para ayudarme a mí, sino para ayudar a los demás. A los que lleguéis aquí porque os ha guiado San Google (^_^) y el destino. O vuestra alma, buscando un poquito de consuelo o un alma amiga.

No soy una gurú, ni lo pretendo. Soy sólo una aprendiz más del camino hacia uno mismo. Así que si quieres, hacemos juntos el camino.