El momento feliz del día

lunes, 16 de abril de 2012

Hoy hace exactamente una semana que comencé un nuevo ritual, con el fin de ser más consciente cada día de lo que me pasa, y no dejarme llevar ya no sólo por la rutina, sino por la corriente de la vida sin darme cuenta cada día, en cada momento, de esos pequeños instantes de felicidad que nos regala el Universo (o la vida misma).

La idea la saqué del blog Senda de buscadores, de su entrada del templo del Espíritu. Inma cuenta que tiene un bote donde va metiendo papelitos donde anota los buenos momentos que va pasando. Yo prácticamente estoy haciendo lo mismo, pero en vez de ser un botecito es una pequeña libreta que llevo todo el día conmigo, y donde estoy apuntanto esos momentos felices, y momentos de sincronicidad y lucidez (momentos de darse cuenta).

Y es que a lo largo del día es más fácil dejarse llevar sólo por lo negativo, y no darnos cuenta de que siempre hay algo por lo que vale la pena sonreir.

Si observas que a lo largo del día va bajando tu ánimo, o lo ves todo negro, prueba con este ejercicio. No hace falta que sean grandes cosas, cosas pequeñas, sencillas, como cuadrar bien las combinaciones del transporte público, la sonrisa de un niño o la belleza de una flor. Son hermosos momentos por sí solos. Y creo que parte del crecer es darse cuenta de la belleza de los pequeños momentos.

¿Cuadriculado?

lunes, 9 de abril de 2012

La mayoría de nosotros tenemos ideas prefijadas de cómo deben ser las cosas: desde cosas tan simples como preparar un café y hacer la cama, hasta como debería funcional el gobierno de un país (por eso se dice en España que todos llevamos dentro un entrenador de fútbol, un ministro de Economía y un médico).

Yo personalmente tengo la cabeza bastante "cuadriculadita", y eso que la mayoría de las veces no soy consciente de ello. Pero tengo la suerte de tener algunas almas lucidas en mi camino que me van indicando esas cajitas que tengo en la cabeza. Porque las más de las veces esas cajitas nos hacen daño, por las expectativas que conllevan.

En mi caso tengo muy bien definido en la cabeza cómo debe ser mi trabajo, o cómo me debo desenvolver yo en él. Tengo una imagen de mi misma en la mente de gran trabajadora, que es valorada por hacer mucho y buen trabajo. ¿El problema? que si ahora mismo no es necesario hacer un gran volumen de trabajo, aunque sí que haga bien lo que tengo que hacer, se me rompe el esquema. A mi cajita cuadriculadita le sale sale una grieta. Y las grietas duelen. Sobre todo si no sabes dónde te han salido ni qué significan. A mí me ha costado encontrar esta grieta esta vez.

Una vez encontrada la grieta, la cuestión no es taparla para dejar otra vez la cajita cuadradita e intacta. El trabajo es encontrar esas cajitas, una por una, con nuestros pensamientos desde lo que esperamos de nosotros mismos hasta lo que esperamos de los demás, e ir deshaciéndonos de ellas. Pues con cada cajita que desaparezca seremos más libres.

Crisis y el camino

lunes, 2 de abril de 2012

Todos pasamos por crisis. Puede ser en el cambio de la infancia a la juventud, puede ser cuando nos damos cuenta del paso de los años. Ante una indecisión, o ante un cambio.  

Yo ahora mismo estoy pasando por una. En un periodo de tiempo muy corto he cambiado de trabajo dos veces, y he salido de mi nido protector. Dejando atrás a mis compañeros desde hace más de once años, a mis amigos. La verdad es que escapaba de un ambiente laboral muy duro, buscando algo más de tranquilidad. Y aunque es cierto que a nivel laboral ahora me encuentro más tranquila, cuando sales del nido de tus amigos de toda la vida es duro.

¿Qué hay de distinto en esta crisis a las demás? Que esta vez, el temor viene de dentro. Algo en mí me dice que es el momento de cambiar, de salir fuera, y a la par, de llegar más al fondo de mí misma.

Por eso ha llegado el momento de volver a escribir, no sólo para ayudarme a mí, sino para ayudar a los demás. A los que lleguéis aquí porque os ha guiado San Google (^_^) y el destino. O vuestra alma, buscando un poquito de consuelo o un alma amiga.

No soy una gurú, ni lo pretendo. Soy sólo una aprendiz más del camino hacia uno mismo. Así que si quieres, hacemos juntos el camino.