HYMN TO PEACE

domingo, 11 de noviembre de 2012



Mi compositor favorito, Roger Subirana (en franca rivalidad con Ismael Serrano, aunque últimamente Roger va ganando por goleada) acaba de sacar un nuevo tema que formará parte de su próximo trabajo, XII.

El título del trabajo, y que da título a esta entrada, es Hymn to Peace. Y sirva esta entrada como homenaje a su trabajo y a lo que esta canción me evoca, como parte de mi propio proceso personal de encontrar la paz interior. 

Y es que soy de las que piensan que todo cambio que quieras ver en el mundo tiene que salir primero de uno mismo. Y no puedes esperar encontrar paz en el mundo si no eres capaz de hallar esa paz en tu interior.

La vida es un viaje en el que poco a poco, algunos afortunados, y no sin grandes esfuerzos, van quitándose las máscaras y vendas. Vendas que no nos dejan ver aquello que siempre hemos sido, puesto que la verdadera naturaleza del Ser es Luz, y la Luz es Consciencia. En realidad somos esa Luz que, como Océano de Consciencia, representa una Paz que siempre hemos sido y que nunca hemos perdido. 

El gran juego de liberarse de ese mini-yo que creemos que somos, superficial y en permanente zozobra por los vaivenes de la vida,  pasa por salir de la amnesia (como salir de la Matrix) y recuperar una neutra identidad esencial. No se trata de transformarse en un vegetal indiferente al llanto o a la risa, sino en convertirse en testigo consciente de nuestras contradicciones, navegando durante las tormentas de este viaje que es nuestra vida, observando los miedos, los vientos, los truenos y las mareas, y ajustando las velas cuando sea necesario. 

Cuando el mini-yo se instala en la Consciencia Testigo, que sólo observa, aprende a fluir en un estado de Paz desde el que nos damos cuenta de que todo tiene sentido y propósito, y a nada se le opone resistencia.

Hymn to Peace es para mí la canción que acompaña ese viaje. Y su letra, el mantra que guía navegando este río que es la vida, a través de la luz o la oscuridad, la alegría o la tristeza. El viaje del río de la vida, que al igual que la pieza, comienza despacio, pero con fuerza. Una canción,  que al igual que la vida, con el paso del tiempo se ensancha y profundiza, adquiriendo miles de matices que son los que hacen que valga la pena ser vivida... a pesar del dolor, la pena y la melancolía... sabiendo que tras cada recodo una venda será llevada por la corriente y seremos cada vez más capaces de, simplemente, alcanzar la Paz fluyendo con las aguas. 

Nadie puede meterte nada dentro. 
No puedes sentir algo que no tienes. 
Sólo puedes sentir algo que ya llevas dentro. 
Tú eres la ansiada paz que buscas.

Gracias, Roger, por ponerle música al viaje de mi vida. 

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