
Quizá ultimamente esté más atenta... o quizá las señales son simplemente más claras. Esta tarde, en el blog de Plano Creativo han colgado un post que solamente con el título, ha llamado poderosamente mi atención:
"Algún día el desierto te recompensará"
Y es que ese título me ha recordado, inevitablemente, a mi particular travesía por el desierto, durante la primavera y el verano de 2008. Y no he podido (querido) evitar volver atrás, a esos días, leer lo que escribí y escuchar la música que me acompañó en ese viaje. Y es que también gracias a la música de uno de mis compositores favoritos, Roger Subirana, conseguí salir de mi propio desierto personal.
En los últimos tiempos estoy haciendo un ejercicio de retrospectiva, echando la vista atrás y viendo el camino recorrido... las pisadas en la arena que va borrando el viento. Pasé mucho tiempo en mi propio desierto personal. Muchas veces perdida, sin saber qué dirección tomar, sin guía, simplemente andando porque la fuerza de la vida es lo más fuerte y eso hacía que siguiera siempre hacia adelante. Algo de lo que escribí en su momento fue esto:
Sedienta en el desierto
abrasada por el Sol...
rodeada de espejismos...
corriendo descalza, duna tras duna
mientras mis labios cuarteados
claman
por un poco de agua...
voy perdiendo las fuerzas
y me dejo caer...
me fundo por el fuego,
me deshago con la arena...
vuelo con el viento
Ese viaje por el desierto fue duro, pero necesario. De alguna forma con ese viaje por mi propia soledad comencé a entenderme a mí misma, a aceptar mis heridas, mis miedos y mis silencios. Fue la primera vez que me miré a la cara, a los ojos y al alma, viendo la luz y la sombra. Fue en ese primer viaje por el desierto (digo primer viaje, porque después le siguieron muchos otros, y los que aún le seguirán) en el que comencé a encontrarme a mí misma, y a trabajar conmigo misma. A aceptar que soy responsable de esa infinitud de dunas y arena que me rodean en ciertos momentos, y que sólo yo tengo las claves para encontrar la salida.
Y por eso estoy agradecida a ese viaje por el desierto, al sufrimiento pasado, a los miedos ya superados, porque son ellos los que me han traído hasta el momento presente, hasta lo que soy ahora. No soy perfecta, ni pretendo serlo. No soy maestra ni guía, sólo soy una persona normal recorriendo su camino hacia su propio centro, ese lugar donde la Paz y el Amor son sólo Uno, la Montserrat interior.
Y por todo lo pasado las dos frases del texto de Plano Creativo se me han quedado grabadas: el desierto es donde uno se encuentra a sí mismo... y algún día el desierto te recompensará... Y creo que mi recompensa ha llegado, ahora, justo en el momento en el que estoy.
Sé que llegarán otros desiertos, y deberé atravesarlos. Sé que me caeré y el sol me abrasará la piel, reduciéndome de nuevo a cenizas. Pero algo en el fondo de mí dice que todos somos como el ave Fénix, y que todos podemos renacer y volver a alzar el vuelo.
Pero mientras ese desierto llega, disfrutaré de este inmenso jardín lleno de flores que ahora la vida me regala.

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