El derecho total a ser yo

domingo, 28 de julio de 2013

El amor es un acontecimiento social. No hay que creer que el amor está separado de los otros. Apenas se forma una pareja, es sometida a una crítica envidiosa. A quienes no han realizado su liberación interior, cuando presentan su novi@ a sus padre y/o herman@s, la menor crítica de ellos puede destruirles su entusiasmo amoroso. Para ellos, el amor necesita recibir la aprobación familiar y social… Pero cuando llegamos a ser nosotros mismos, nos damos el derecho total de amar como queremos y a quien queremos. No tenemos necesidad de ocultar nuestro amor tanto como no necesitamos mostrarlo. La relación amorosa con el otro, es íntima, producto de necesidades misteriosas, indefinibles. Nuestra vida de pareja, no depende del juicio de nadie. La unión de dos se hace en el mayor silencio íntimo. Ese amor, el sonido misterioso de dos manos, no puede ser definido.

Alejandro Jodorowsky


Leyendo esto no he podido evitar acordarme de lo que me pasó con mi  hermana hace un par de días. Y me doy cuenta, por más rabia que me de, que aún me queda un largo trecho para llegar a ser yo misma, sin la necesidad de aceptación de nadie, y eso incluye a mi familia. Y esa necesidad de aceptación va más allá de la gente que quiero... abarca todo lo que es importante para mi. Y me doy cuenta de que lo importante no es que las cosas que son importante para mi sean aceptadas y apreciadas por los demás, sino que yo las aprecio y son importantes para mi y por eso las comparto con el mundo, no buscando el aplauso, la alabanza o el aprecio, sino simplemente que esas cosas que para mi son un regalo quizá lo sean para alguien  más.


Ser espiritual

Lo espiritual está más allá de credos ideológicos y creencias. Éstos son tan sólo el marco mental de referencia. Lo espiritual es una experiencia íntima y transracional que aflora al yo profundo. 
J.M. Doria



Nadie puede recorrer tu camino por ti, ni tú puedes recorrer el camino de los otros. Para llegar a tu centro has de buscar tus propios caminos, que serán muchos, unas veces irás por unos y otras veces por otros, en ocasiones esos caminos se cruzarán con los de otros... y otras tantas esos caminos se separarán... pero la meta seguirá siendo la misma.

He transitado muchos caminos espirituales, por así decirlo. Me he criado en la fe católica y mi rebeldía y salida de ese mundo me llevó hasta el paganismo. Pasé de rezar el rosario durante dos horas los viernes por la noche con mi madre y mis hermanos (de forma forzosa, que conste) a buscar dentro de mi a la bruja que llevo dentro y adorar a la luna y los cambios de estación. El paso de la rebeldía a la madurez y la búsqueda de mi propio yo me llevó a investigar el budismo y el zen, adentrándome en una senda espiritual que me prometía encontrar la paz que buscaba desesperadamente.  Una paz que sacara el miedo y la oscuridad que me consumían por no saber quién era, ni qué hacía aquí... ni cómo hacer lo que se supone que tenía que hacer.

Ahora soy una amalgama de todas esas creencias, aderezadas con un poco de tarot, otro poco de cristales, un mucho de investigación interior y psicología y otro poco de creer que hay más de lo que podemos ver, ni tan siquiera imaginar. En resumidas cuentas: soy espiritual. Sé que estoy aquí para crecer, aprender y transformarme. Sé que estoy aquí para ayudar a los demás (afortunadamente, esto lo sé desde que era pequeña... porque yo empecé a hacerme este tipo de preguntas a la tierna edad de siete años, cuando empecé con la ansiedad). Sé que soy más que este ego que se llama Cristina y que tiene un tiempo y un conocimiento limitados. Sé que soy un alma. No es un hecho cierto ni probado, pero es algo que siento en las entrañas. Cuando el miedo a la última frontera me acecha e intento espantarlo con un manotazo, como si fuera una mosca... me veo rodeada de mariposas. Las mariposas son símbolos de lo femenino, de la transformación, de la vida, muerte y renacimiento... las mariposas son el símbolo del espíritu en prácticamente todas las culturas y tradiciones del mundo. 

Quizá por eso últimamente veo el parque detrás de mi casa lleno de mariposas, los jardines de mi trabajo, y todos los textos que leo en internet o incluso libros hacen alguna mención a las mariposas. Creo en la sincronicidad, en que nada pasa por casualidad, aunque en el momento actual no seamos capaces de ver el significado ni el propósito. Por eso mis labios no han dejado de cosquillear como si tuviera cientos de mariposas en ellos... hasta que no he escrito esto y he reconocido ante mi misma que quizá yo también sea una mariposa. 

Una mariposa que aún es gusano y se pasea por la rama de un árbol, con miedo a un futuro desconocido, pero que sabe intuitivamente que tiene dentro de si un potencial aún insospechado.

Rabia en la sangre

miércoles, 24 de julio de 2013

Sumergirme en las profundidades de mi luna roja (estoy con la regla y el lunes fue luna llena) me está llevando a descubrir toda la rabia que llevo dentro y que la mayor parte del tiempo está oculta y no soy consciente de su presencia.

Hoy la rabia ha aflorado otra vez a raíz de un comentario de una de mis hermanas. Y es que supongo que cuando viene de alguien que te importa y a quien quieres, ciertos comentarios escuecen más. Y más cuando todo viene a raíz de algo que quieres mucho y te hace mucha ilusión compartir... y lo que obtienes es rechazo, de pleno. 

No me gustan los radicalismos, el juzgar sin saber, el yo tengo razón y tú estás equivocado. Cuando enseñas algo que amas, que es importante para ti, poniendo toda la ilusión en ello, el rechazo del otro suena a que rechazan una parte de ti mismo. Y esa parte de tu alma se repliega dolorida, se esconde y se sumerge en la oscuridad. Y la rabia surge ante la incomprensión, ante el juicio sin sentido.

Y es que le he presentado a mi hermana una persona, y sólo por foto, hoy va y me suelta: no me gusta, no me gusta su mirada ni la cara que tiene, ten cuidado con él, no me fío... ni de él ni de su mujer. Y me ha dolido como si me clavaran un puñal en el corazón. Me ha dolido porque no me lo esperaba, porque él no se lo merece, jamás, y su mujer tampoco. Porque son  unas personas maravillosas y las ha rechazado por una foto!! en qué cabeza cabe! mi hermana, que se ha juntado con la gente de la peor calaña que te puedas imaginar, que ha hecho autenticas salvajadas...

También me ha dolido ver lo lejos que estoy de mi hermana, lo diferentes que somos y la forma tan diferente que tenemos de ver la vida. Yo intento ser cada día más abierta de miras, juzgar menos, dar libertad a todo y a todos, incluso a mí misma... y ella es cada día más radical  y más cerrada. Me ilusionaba compartir esto con ella, pero si no se puede... habrá que dejarlo estar. No se puede todo, y la familia no se elige. Sólo podemos elegir como reaccionar ante lo que nos pasa, y aunque me ha dolido en el alma... prefiero dejarlo estar. Al final la "familia real" es la gente con la que compartir tu vida en el día a día, los que te acompañan y te escuchan, los que te apoyan pase lo que pase y sobre cualquier cosa, y son felices cuando tú estás feliz... y esa familia no tiene por qué ser siempre la familia de sangre. 

No te necesito en mi vida

domingo, 21 de julio de 2013


Me gustaría decir que puedo escribir esto sin rabia. Pero no puedo... estoy aprendiendo a ver la rabia que vive dentro de mi y que durante tanto tiempo he ocultado. Estoy aprendiendo a aceptarla, iluminarla y luego dejarla ir... porque no sirve de nada, sólo es alimento para mi reseca y ávida niña sombra. 

Desapareciste de mi vida casi sin darme cuenta... cosa que es de agradecer. Era consciente de tu ausencia, pero no me era dolorosa... en vez de eso... me sentía cada día más liberada, con menos peso, sabiendo que aún cargaba mi mochila de dolor... pero que esa mochila iba cargada con piedras que cada vez eran más pequeñas. No estuve sola continuando mi camino... me acompañó alguien que me enseñó que podía ser amada tal y como soy, independientemente a mi físico, mis creencias, mis ideas, mis miedos e inseguridades. Y no es que ese alguien rellenara el vacío que tú dejaste, porque realmente no es que tú dejaras un vacío, sino que yo misma, con el ánimo de complacerte y convertirme en lo que tú esperabas de una mujer, intentando alcanzar tus expectativas... dejé de ser yo misma, consumiéndome por dentro, porque nunca era lo bastante buena ni suficiente. Así que dentro de mí creció un pozo, un laberinto donde me perdía una y otra vez. 

Mirándolo ahora desde la distancia, casi un año después de que desaparecieras de mi vida, y a pesar de que has hecho un débil intento por volver... tengo que darte las gracias por lo que tu paso por mi vida ha significado para mi: encontrar el valor para volver a ser yo misma. Para ser como quiero ser, con mis creencias, mis ideas, mis miedos y mis valores. Con mi independencia y mi fuerza. Y también porque el que estuvieras me ha valido para adentrarme en mi misma, enfrentarme a la sombra que hay dentro de mi.

Aún estoy aprendiendo a perdonarte, por lo que hiciste sin darte cuenta, sólo siendo tú mismo, tal y como eres, sin juzgar ni evaluar lo que le haces a los demás. También tengo que aprender a perdonarme yo misma, por no haber sido lo suficientemente valiente ni quererme lo suficiente como para decir: hasta aquí. Yo también soy digna de amor y respeto. 

Y como soy digna de amor y respeto, y como cada día que pasa me quiero más, puedo decir: 

No te necesito en mi vida, no me importa si vienes o vas... te perdono, me perdono... gracias... Adiós.


Tengo unas creencias muy graciosas

Por desgracia el ser humano se cree con derecho a juzgar y valorar las creencias, pensamientos, sueños, imágenes... todo lo que nos define en definitiva, del otro. Y aquello que no se ajuste a "mi propio patrón de creencias" será considerado risible, estúpido y digno de ser objeto de burla. 

Yo soy de la opinión de que cualquiera puede tener las creencias que mejor le ayuden, con las que se sienta más cómodo... siempre y cuando respete en todo al otro. Ninguna creencia debe ser sostén de ideas que menoscaben la dignidad, libertad ni derechos de nadie. 

Así que señores, si yo quiero creer que la acupuntura, el reiki y la meditación me pueden ayudar a estar más sana, física y mentalmente, y me ayudan también a ser mejor persona, más tolerante conmigo  misma y con los demás, a amar más y mejor... pues bienvenidas sean mis creencias risibles. Y bienvenidas sean las creencias de cada uno, siempre y cuando la guía sea el amor y el respeto. 

Tengo que reconocer que detrás del título también hay rabia por una parte de mi que tuve que ocultar durante mucho tiempo, por miedo al rechazo y a la burla. Y que ahora, que soy más yo misma, ya no me corto tanto en decir que siento y pienso con respecto a las terapias alternativas y todo lo que rodea a la New Age. No necesito gente en mi vida que se cree con la verdad en la mano, que no respeta y se burla.