Ama tu reflejo

martes, 11 de junio de 2013

¿Cuántas veces te has mirado al espejo y has encontrado algo que no te gustaba de ti mismo?, ¿cuántas veces te has criticado, rechazado y mirado sin pizca de compasión?: Mira qué pelos llevo, pero dónde vas con esas pintas... estoy gorda, flaca... soy demasiado alta, no soy guapa. pero menuda cara llevas... Posiblemente, y salvo que tengas una autoestima saludable, la mayoría de las veces que te mires al espejo te encontrarás algún defecto que criticarás de forma salvaje y que no hará más que aumentar el rechazo que sientes hacia ti mismo.

Esto es lo que hago yo, y mucha gente, constantemente, cada vez que nos miramos en un espejo. Eso, en vez de ayudar a que cambiemos de actitud, o de aspecto (lo que se pueda), o nos arreglemos más...  lo que hace es hundirnos aún más en el pozo de la autocrítica. Eso es lo que he aprendido, y lo que muchas más veces de las que quisiera, se me olvida.

Amar tu reflejo físico es un ejercicio que puede costar toda una vida hacer. Plantarse delante del espejo y decirte: qué guapa estás, el pelo así te queda genial, eres preciosa... te quiero/me quiero. Quizá sea uno de los ejercicios más difíciles... pero también el que mejor resultado da a la hora de cambiar la actitud hacia nosotros mismos, hacia la gente que nos rodea y hacia la vida y lo que nos pasa. 

Pero decirnos que nos queremos, que somos maravillosos tal y como somos, mirándonos a los ojos en el espejo, es algo que igual que lo aplicamos... lo olvidamos y volvemos a las andadas. Eso es lo que me ha pasado a mí. Hasta mediados/finales del año pasado me decía que me quería y lo guapa que estaba cuando me miraba en un espejo. No era algo constante, pero sí lo suficientemente frecuente como para cambiar mi visión de mi misma y del mundo. Aceptarme tal y como soy y aprender a vivir a gusto bajo mi propia piel. Pero a veces nos distraemos con lo de fuera... y nos olvidamos de nosotros y lo de dentro. Y dejé de decirme a mí misma que me quería y que era preciosa. Comencé de nuevo a criticarme... y comencé de nuevo a engordar, sin entender por qué, porque no había variado de forma sustancial mi dieta y además había empezado a hacer ejercicio en el gimnasio. Cuando te criticas de forma salvaje es que hay pozo de insatisfacción y falta de amor dentro de ti que es casi imposible de llenar con nada... porque ese pozo sólo se llena con el amor por uno mismo, y si ese amor no existe, intentamos llenarlo con el amor que nos dan los demás... con lo que nos volvemos dependientes, ansiosos por un amor y un reconocimiento y atención que por mucho que queramos y requiramos de los demás, no va a llenar ese pozo, y posiblemente acabará dañando a nuestras relaciones y a nosotros mismos por tener nuestros deseos insatisfechos. 

Pero el espejo no es sólo físico. Cuando no somos capaces de vernos a nosotros mismos tal y como somos, la vida se encarga de ponernos delante alguien en quién reflejarnos. Alguien que será espejo de nuestros miedos, complejos, faltas y defectos que más escondemos, porque no los aceptamos. Alguien que nos pondrá constantemente a prueba y que nos provocará rechazo, alguien que nos sacará de nuestras casillas. A mí me ha sucedido ya alguna vez, y ahora vuelve a sucederme. Y es que cuando la miro veo miedo, falta de confianza, complejos por pensar que te vas a ver relegada a un segundo plano y sustituida. Impaciencia. Complejos físicos, el no saber/querer/tener paciencia para arreglarte. Soberbia de vez en cuando. Ira reprimida... Y todo eso que me causa rechazo, y que hace que estar con ella me genere estrés y ansiedad... es un reflejo fiel de mi misma. Pues cuando ella tiene miedo, ataca, y yo cuando tengo miedo, ataco y huyo, intimidada a mi vez. Ella tiene miedo de que le quite el sitio... yo tengo miedo de que el sitio que me he ganado, me lo quite ella. Ella se ve gorda y está acomplejada, yo también. Ambas somos soberbias, ella no admite sus errores... yo llevo fatal que me lleven la contraria cuando sé que tengo razón. Ella tiene arranques de ira que no puede controlar... yo vivo mi ira de forma soterrada y a veces me consume por dentro sin ser consciente de ello. 

Así que hoy me he dado cuenta de que ella es un reflejo de todo lo que no acepto en mi... y por eso debo aprender a amarla tal y como es, amándome a mí misma y aceptando todo eso que rechazo en mi. Mi sombra. Y a la par, si la amo a ella tal y como es, y la miro con compasión, sabiendo que lo que sufre ella es lo mismo que sufro yo, aprenderé a amarme a mí misma, y a amar y aceptar a los demás tal y como son. Si emites amor, el espejo lo refleja y te lo devuelve, la mirada que te devolverá el espejo estará llena de amor. Si emites odio y rechazo, el espejo lo reflejará y te lo devolverá, y te sentirás rechazado, por tí mismo, y por los demás, pues lo que emites es lo que recibes.

El poder de la Luna Nueva

sábado, 8 de junio de 2013

La Luna nueva representa la culminación de un ciclo, algo que muere para dar paso al nacimiento de algo nuevo que se desarrollará durante el próximo ciclo. Por eso siempre es bueno en este periodo sentarse a reflexionar que es lo que queremos finalizar o desechar de nuestras vidas y qué es lo que queremos fomentar o hacer hueco para que nazca y ocupe un lugar en nuestras vidas. Es muerte y resurrección. 

Y por pura casualidad, navegando entre las webs de Tarot que visito de vez en cuando, he encontrado esta tirada que me ha llamado la atención por su sencillez y por la profundidad del mensaje que me ha llegado, pues dado que no creo que nada suceda por casualidad, me ha resonado mucho con la charla que tuve ayer con mi kinesologa y que tenía que ver con la creatividad que llevo dentro, que desarrollo mentalmente, pero que no soy capaz de hacer realidad y proyectar en el mundo. Por eso, después de empezar a trabajar este tema ayer, me decidí a preguntarle al Tarot, que es una de esas cosas que tengo que parir, qué poder podía desarrollar durante esta próxima luna.

Y ya sea el subconsciente el que mueve los hilos, o algo más allá que no alcanzo a comprender, la sincronicidad volvió a barajar las cartas y salió algo bastante evidente a simple vista:


La tirada y el significado de las posiciones de cada carta lo tenéis aquí. Por si alguien tiene curiosidad, esta baraja de Tarot es el Tarot de la Diosa. Una baraja que trabaja con arquetipos femeninos y que me gusta para sumergirme en mi propio subconsciente. 

Cuando leo el Tarot, por lo general para mí misma, lo que hago es estudiar primero el significado general de cada carta, con todos sus matices, y después la hago mía, buscando lo que me está queriendo decir la carta. Ni que decir tiene que yo no soy ninguna experta y que hago esto como una herramienta más de análisis personal y como hobbie.

Así, los significados de cada carta, y que he obtenido del libro de Jimena Fernández Pinto (vieja amiga), Curso práctico de Tarot, son los siguientes:

Seis de Bastos (Varas):
El seis habla de que ha llegado el momento de unir la vida espiritual y emocional mediante el compromiso con la realidad a través de relaciones activas con los demás y con uno mismo. Es importante amar lo que hacemos y a nosotros mismos.
Esta carta me lleva también hacia el sexto arcano, El Enamorado, dado que es mi carta de nacimiento (2+6+1+9+7+8=33=3+3=6). El Enamorado representa otra etapa más del viaje de la vida, cuando la parte emocional y espiritual se unen. Hace referencia a las elecciones de la vida y al amor. También habla de la creatividad como la forma de amar al mundo, poniendo nuestra obra a su servicio. 
Es importante dejarse llevar por las ganas de hacer algo que te gusta y para lo que no te sientes capaz. 
Así, el 6 de varas es como si se abriera la puerta a lo que habíamos estado buscando, indica que seguimos buscando nuestro rumbo personal y que podremos sobreponernos a las dificultades. Es el momento para que lo de dentro interactue con lo de fuera para que consciente e inconsciente trabajen juntos. 

Lo que el 6 de varas me dice que es que el súper poder que nace con esta luna nueva es la capacidad de comunión y de fusión, entre la materia (mi vida exterior, mi trabajo, mis pareja, mis amigos y mi entorno) y mi vida interior (espiritual, creativa y mental). Ponerme de nuevo en camino a pesar de los retos, el miedo y el que dirán, a ser capaz de parir para el mundo las semillas que le mundo pone dentro de mi y que gesto hasta hacerlas mías, para después devolvérselas como mis hijas, sin importarme el qué dirán, las dudas o mis propios autosabotajes. 

Dos de Bastos (Varas):
Con el 2 vemos los caminos que recorren nuestro rumbo, que son muchos, pero sólo podremos recorrer uno de ellos. Es el momento de tomar una decisión y adquirir un compromiso. Pero para sacar adelante este compromiso será importante la organización, para no concentrar toda la fuerza en una única actividad, enfocando las soluciones desde un punto de vista creativo. Hay que organizarse y administrar el tiempo considerando el ocio, los amigos, el tiempo de soledad y de trabajar. Hay un tiempo para cada cosa. 

Por otro lado, esta carta, al igual que la anterior, habla de aquello que queremos desarrollar pero que no confiamos en conseguirlo. Dudo de mi capacidad, así que el reto también está en relajarse y dejarse fluir.

El Rey de Pentáculos (Oros):
Este rey aparece cuando nos estamos deshaciendo de viejas posturas y encaramos el futuro con más receptividad. Alude además al final, a la conclusión y a la maestría en un tema. Es la culminación de una búsqueda dentro de la trayectoria personal. Nos hemos realizado y somos maestros en nuestro hacer, damos impulso a todo lo que sabemos y creamos nuestra descendencia (nuestras creaciones, las hijas que regalamos al mundo).
Este rey es además un cuidadoso pensador que sabe combinar la paciencia, la ciencia y la sabiduría. 

Esta carta me dice que para alimentar mi poder es necesaria la constancia. Ser formal y responsable, marcarme un objetivo y perseguirlo con resolución firme. Cumplir con el compromiso que tengo conmigo misma. Y aun así, buscar el equilibrio para administrar el tiempo, como dice el dos de bastos, para ofrecer mi tiempo y recursos al resto del mundo.

Es una lectura sencillita que puede servir para centrarnos en determinados momentos en los que estamos dispersos o no sabemos muy bien qué camino seguir.