
Es al amparo de la noche, abrigados por el silencio y la soledad cuando nos atrevemos a abrir nuestras puertas, y enfrentarnos a nuestros miedos, sombras y oscuridades... supongo que porque al estar rodeados por la negrura, esa negrura que llevamos dentro parece más difuminada, y da menos miedo. La sombra se diluye y parece más fácil enfrentarse a ella.
Y también al amparo de esa oscuridad, somos más sinceros con nosotros mismos, y los sentimientos se ponen a flor de piel, salen por los poros y se nos escapan de las manos y del pecho. Amparada por la noche nuestra sombra nos hace frente y ya no hay posiblidad de huída hacía la luz. Así que sólo queda hacer acopio de todas nuestras fuerzas y mirarnos a los ojos. Poner las cartas sobre la mesa y ser sinceros con nosotros mismos y con los demás.
A veces somos nosotros los que abrimos esas puertas, otras... tienes a alguien que abriendo la suya, hace que te plantees abrir la tuya. Es una suerte tener a alguien así, pero también hay que tener valor. Valor para enfrentarte a tu sombra, valor para aceptar la sombra del otro.
Yo tengo a alguien así, un amigo desde hace un par de años, que tiene el don de darme unas buenas patadas en el culo y hacerme plantearme cosas y preguntas a mí misma. Aunque por su trabajo sea a horas tan intempestivas como las cuatro de la mañana. Tuvimos nuestros más y nuestros menos, me alejé y volví, porque no siempre es fácil que alguien te suelte a la cara las verdades que tienes profundamente escondidas... pero con el tiempo, y como le dije una vez: la amistad conlleva tiempo y trabajo.
Y me gusta pensar que a pesar de la distancia (ridícula, teniendo en cuenta que es de mi barrio), pero real, porque jamás nos hemos visto... somos buenos amigos. Y aunque en el fondo no tenemos nada en común, y miramos y enfocamos la vida desde puntos prácticamente opuestos, creo que los dos buscamos lo mismo: querernos y estar en paz con nosotros mismos.
Así que Josito, gracias por tus patadas en el culo. Y sigue buscando, porque estoy segura de que encontrarás lo que buscas y lo que mereces. Que es mucho.
1 comentarios:
Dicen que los extremos se atraen, yo más bien pienso que se complementan, pero como bien dices hay que atreverse a mirar para poder ver. Es el silencio de la noche lo que hace que afloren las verdades pues en ese mismo silencio y la calma que lo rodea ya no hay lugar para las excusas, mires donde mires sólo estás tú y engañarse o huir es darse la espalda a uno mismo.
11 de noviembre de 2012 a las 13:00Tal vez nuestra magia resida en no habernos visto nunca, tal vez en estar en el momento y lugar indicado o tal vez que desde el primer momento decidimos abrirnos el uno al otro sin guardarnos nada.
Sea como fuere, ideas y venidas, incógnitas y verdades, distancia y aproximación, cierto que somos muy diferentes señorita Cris, pero creo que la mayor y más importante diferencia es que sí, yo tengo que buscar y lo encontraré!! (porque yo lo valgo!!), sin embargo tú sólo tienes que darte cuenta de que ya lo tienes, y que es genial (tanto dentro de ti como a tu lado).
Mil gracias, mil achuchones, mil besos aleatorios, y uno (intencionado) allá donde deberías guardar la cartera ;).
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