ALIEL

viernes, 7 de diciembre de 2012

Dedicado a Jose, el marido de Carmen, donde quiera que esté. Gracias a vosotros me inicié en la búsqueda de mi misma.



Me estaba mirando fijamente, sentadas cara a cara, otro martes más.
- Te voy a hacer una pregunta... y quiero que te lo pienses bien antes de contestar... ¿quién eres?
- ¿Cómo que quién soy? no te entiendo.
- ¿quién eres?
- Pues soy Cristina... - y mi cara ya no pudo ocultar la extrañeza y la sorpresa ante esa pregunta... la miré a los ojos, intentando averiguar a donde quería llevarme.
-¿eres sólo eso?, ¿un nombre?, ¿una palabra?
- No hombre, soy muchísmas más cosas, soy mujer, trabajo de... - no me dejó terminar:
- ¿Eres eso, un género?, ¿una persona que ejerce un trabajo?, ¿eso es lo que dice quién eres?
- Carmen, no te entiendo... hay muchísimas cosas que me definen, que dicen lo que soy...
 Lo que eres, aquí y ahora, no quién eres- Y me clavó sus profundos ojos marrones, hurgando en mi alma, tensando hilos que estaban sueltos... sin conexión aparente.
- Pues entonces no sé quién soy, no sé la respuesta... -y miré avergonzada al suelo, pensando en cómo no podía tener respuesta para una pregunta tan obvia.

Me miró y sonrió: -tranquila, la encontrarás.

Esta irritante conversación tuvo lugar hace unos cuantos años. Encontré la respuesta a esa pregunta hace unos meses, a fuerza de seguir hurgando, de mirar en las habitaciones escondidas, de tejer con esos hilos que estaban sueltos y me rodeaban por doquier... de mirar hacia afuera, pero, sobre todo, hacia adentro.

Esta entrada viene de mi antiguo blog, y la escribí hace algo más de tres años. Entonces pensaba que sabía quién era. Ahora, tres años después, me he dado cuenta de que cada día nace con una Cristina, y anochece con otra que no es la misma. Aún así, la esencia permanece.

Así que cada vez que te pierdas... recuerda quién eres.




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