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| Nebulosa Carina |
Quizá, también, sea la que más me cuesta. Hace ya bastante tiempo tuve otro blog, que fue el reflejo de algo que quedó ya atrás, y de una yo que ya no existe. Pero que no exista algo, o que se quede atrás... no significa que desaparezca, porque sobre eso construimos.
Y a eso me refiero con el título del post. Eso que dejamos atrás también somos nosotros, es lo que ha hecho que ahora seamos como somos, lo que nos da forma y nos modela. Puedes estar sumido un tiempo infinito en las tinieblas, y que todo sea Caos, desorden y confusión. Se dice que el Universo, y nosotros con él, surgió de un momento de infinito Caos y Potencialidad... y de ese Caos surgió la Luz.
Siempre llega un momento en que las tinieblas comienzan a disolverse... y todo cobra sentido de nuevo, nacen nuevas estrellas, galaxias y planetas... y de la misma forma nacen nuevos Yoes, esperanzas, sueños y sentimientos. Y también vuelve el valor a enfrentarse con uno mismo y con el Caos interior. Un caos que no desaparece, porque forma parte de ti pero que también es la fuente de todo lo que llevamos dentro, la Luz y la Oscuridad.
Y sabiendo que esa es la fuente primordial, sólo queda observarlo dormir, como al dragón, sabiendo que está ahí, y que espera agazapado para volver a arrastrarnos a las tinieblas... pero sabiendo también que no hay que temerlas, porque podremos renacer en la Luz, renovados y con un nuevo bagaje, que no serán piedras en la espalda, sino piedras para seguir construyendo nuestro camino, siempre hacia delante.
Y gracias a esa magia que llamo sincronicidad, acabo de encontrar un poema de Charles Chaplin que finaliza casi como yo empecé:
Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier
circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora
correcta y en el momento exacto y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre…”Autoestima”
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y
mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy
contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es…”Autenticidad”
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera
diferente y comencé a ver todo lo que acontece y que contribuye a
mi crecimiento.
Hoy eso se llama…”Madurez”
Cuando me amé de verdad, comencé a percibir como es
ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, solo
para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el
momento o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es…”Respeto”
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que
no fuese saludable…, personas, situaciones, todo y cualquier cosa
que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó esa actitud
egoísmo.
Hoy se llama…”Amor Propio”
Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí
de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero
y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es…”Simplicidad”
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y
con eso, erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es la…”Humildad”
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y
preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es
donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama…”Plenitud”
Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y
decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, ella
tiene una gran y valiosa aliada.
Todo eso es…”Saber Vivir”
No debemos tener miedo de confrontarnos, hasta los planetas chocan
y del caos nacen muchas estrellas.
Siempre llega un momento en que las tinieblas comienzan a disolverse... y todo cobra sentido de nuevo, nacen nuevas estrellas, galaxias y planetas... y de la misma forma nacen nuevos Yoes, esperanzas, sueños y sentimientos. Y también vuelve el valor a enfrentarse con uno mismo y con el Caos interior. Un caos que no desaparece, porque forma parte de ti pero que también es la fuente de todo lo que llevamos dentro, la Luz y la Oscuridad.
Y sabiendo que esa es la fuente primordial, sólo queda observarlo dormir, como al dragón, sabiendo que está ahí, y que espera agazapado para volver a arrastrarnos a las tinieblas... pero sabiendo también que no hay que temerlas, porque podremos renacer en la Luz, renovados y con un nuevo bagaje, que no serán piedras en la espalda, sino piedras para seguir construyendo nuestro camino, siempre hacia delante.
Y gracias a esa magia que llamo sincronicidad, acabo de encontrar un poema de Charles Chaplin que finaliza casi como yo empecé:
"No debemos tener miedo de confrontarnos, hasta los planetas chocan
y del caos nacen muchas estrellas."Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier
circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora
correcta y en el momento exacto y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre…”Autoestima”
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y
mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy
contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es…”Autenticidad”
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera
diferente y comencé a ver todo lo que acontece y que contribuye a
mi crecimiento.
Hoy eso se llama…”Madurez”
Cuando me amé de verdad, comencé a percibir como es
ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, solo
para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el
momento o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es…”Respeto”
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que
no fuese saludable…, personas, situaciones, todo y cualquier cosa
que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó esa actitud
egoísmo.
Hoy se llama…”Amor Propio”
Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí
de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero
y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es…”Simplicidad”
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y
con eso, erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es la…”Humildad”
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y
preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es
donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama…”Plenitud”
Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y
decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, ella
tiene una gran y valiosa aliada.
Todo eso es…”Saber Vivir”
No debemos tener miedo de confrontarnos, hasta los planetas chocan
y del caos nacen muchas estrellas.

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