Luna Roja

lunes, 26 de noviembre de 2012

                                           
Luna Roja es el título que Miranda Grey dio a su libro sobre la menstruación allá por 1994, y que cuando yo me lo compré, al principio de mi camino, ya iba por la novena edición.

No voy a entrar ahora demasiado en este tema, sólo compartir una reflexión que me vino ayer pensando en lo que significa e implica tener la menstruación, dado que es una parte de mí que me define y afecta profundamente. Y es que es en estos días cuando estoy más sensible, más frágil y necesito más refugiarme en mí misma y en los demás. 

Y la reflexión es la siguiente: cuando estamos tristes y nos sentimos solos y mal... nos permitimos a nosotros mismos vivir esa tristeza, sumergirnos en lo que significa? o tenemos tanto miedo que salimos huyendo del sentimiento, y por tanto de nosotros mismos, con tal de no sufrir? Creo que no soy solo yo, sino toda la sociedad en general, la que tiene miedo de sus sentimientos, no de enfrentarse y luchar contra ellos, sino de aceptarlos como parte de ti, sin miedo, sumergirte en ellos y aprender lo que tengan que enseñarte.

Y es que si estos días estoy más triste, cansada y con más miedos... por qué tengo tanto miedo de sentir miedo? por qué tengo miedo de sentir tristeza o cansancio? Creo que es porque cuando nos sumergimos en la oscuridad y nos revolcamos en el fango, se nos olvida mirar hacia arriba y ver que somos nuestra propia luz, y que igual que nos permitimos bajar a las profundidades, nos podemos permitir salir de ellas.

Y para terminar, un pequeño texto del libro de Miranda Grey, donde habla sobre la "Luna Roja": 

El ciclo de la Luna Roja es el período en que la ovulación coincidía con la luna nueva, y que debe su nombre a las manchas de color rojo sangre que pueden verse sobre la luna llena cuando aparece  en el horizonte, donde la atmósfera es más densa. 

El ciclo de la Luna Roja se centra en el desarrollo interior y la manifestación del mismo, y  no hacia la expresión de las energías en el mundo material. Como los hombres lo consideraron el más poderoso y menos controlable, este ciclo se convirtió en el de la "mujer malvada", la seductora, la hechicera o la horrible bruja, cuya sexualidad no estaba destinada a dar vida a la siguiente generación, sino al placer.

(Ni que decir tiene que yo soy una hija de la Luna Roja)

Caperucita... Y la Loba

domingo, 25 de noviembre de 2012

Llevo un par de semanas dándole vueltas a esta entrada, sin encontrar un momento en que me apetezca sentarme a escribir... quizá porque yo misma reniego de mi propia definición, porque odio encasillarme, o que me encasillen.

La historia del título de esta entrada viene de un sábado de risas con amigos, sobre quién es el lobo, quién caperucita, quién el leñador y quién cuenta la historia... la historia de esta entrada también va de definiciones, de cajitas, de encasillamientos y de máscaras.

Yo soy, y he sido siempre, muy tierna, cariñosa y dulce. Supongo que cuando sufres de pequeña, una de las formas de reaccionar ante ese sufrimiento es siendo así, por un lado porque buscas ser amada y sólo ofreces lo mejor de tí misma a todo el mundo, por otro, porque cuando sabes lo que es sufrir, ¿cómo puedes ni siquiera pensar en hacer daño a otra persona, animal o ser vivo?...

Así que esa dulzura que me define es una mezcla de estas dos razones. Al principio más de la primera, porque no te ves lo suficientemente bueno como para ser amado. Así que intentas tener contento y hacer feliz a todo el mundo para ser digno de merecer ese amor... hasta que te das cuenta de que el único que no es feliz eres tú. Esta es la historia de Caperucita... la Caperucita a la que canta Ismael Serrano, que es educada para llevar una casa, una famila, hacer feliz a su marido y mientras... "morir" por dentro. Yo estuve al canto de un duro de ser así. Y aunque quizá en muchos sentidos aún sea así, tuve la suerte de encontrar en el momento en que debía el valor para enfrentarme al destino que querían para mí y empezar a buscar mi propio camino.

En la búsqueda de ese camino pasé de ser una caperucita modosita, a ser una Caperucita que empezaba a quererse algo más a sí misma, a apreciarse por lo que era, y por lo que podía llegar a ser y a ofrecer a los demas. Alguien que poco a poco aprendía a cuidar de sí misma y a cuidar de quienes la rodeaban. Así que me fuí transformando. Ya no era una niña indefensa. Y mi gente se daba cuenta. Pero aún así, quizá porque yo siempre les muestro la misma cara, o porque ellos necesitan ver mi cara más dulce o que yo ocupe un determinado papel en sus vidas, pasé a ser "Mamá Osa", alguien a quién acudir en busca de refugio, amor y consuelo cuando hace falta. Alguien que sabes que siempre te va a recibir con los brazos abiertos cuando vuelvas a casa herido y necesites cuidados.

No me importa que me vean así, porque esta es una parte muy importante de mí. Pero también me gustaría poder mostrar también las otras partes de mí, que mantengo más ocultas, por miedo a ser juzgada, rechazada o no entendida...

Y es que son muchas las mujeres que conviven dentro de mí: la madre y la hija, la puta y la sacerdotisa, Caperucita y la  Abuela... Mamá Osa y la Loba. Y aunque sea la más difícil de entender, porque por Loba tenemos todos una cajita mental que la define como "devora hombres" para mí la Loba es un ser único, salvaje y con una pasión abrasadora que corre por sus venas. Un ser que corre libre de ataduras y cadenas... y que ha luchado con garras y dientes por conseguir esa libertad. Y por eso quizá sea la más importante, y la que guardo más celosamente. La que menos se muestra y que a la vez está más ansiosa por ser reconocida, respetada y aceptada.

Así que mi yo esencial, el que me mantiene viva, se revuelca en el barro, le aulla a la luna, corre por los bosques y siente la tierra viva, busca en el viento la música de las esferas, sube y baja como las mareas y vive la vida sabiendo que ésta es sólo un río que desemboca en el mar... es una Loba.

Yo no sería yo sin esa Loba, pero tampoco sería yo sin mamá osa, caperucita, la puta y la sacerdotisa. Mi historia es la historia de una transformación. La transformación de todo aquel que se busca a sí mismo. Por eso, y porque mientras escribía esto la escuchaba, la pieza que acompaña a esta entrada también se llama Transformación. Una pieza que me descubrió alguien muy especial hace nada y que me tiene cautivada.

Gracias, por VERME, y por aceptar a la Loba.

Me encontrarás en el fin del mundo

domingo, 18 de noviembre de 2012




Sí, hay libros que te hacen mucho más feliz, porque te ayudan a seguir creyendo en la magia del amor, y en la fuerza del destino... a fin de cuentas, en los cuentos de hadas que somos capaces de construir día a día.

                                                           *****************

Con el tiempo pasa una cosa muy extraña.

Domina nuestra vida más que ninguna otra dimensión. En realidad todo gira en torno al tiempo que tenemos, el tiempo que no tenemos, el tiempo que nos queda. Ese es el tiempo real. 

Pero luego está también el tiempo que percibimos, que es el hermano caprichoso del tiempo real.  Es el que hace que una hora de espera dure treinta y cinco horas y que, en cambio,a hora que nos queda para hacer algo importante quede reducida de pronto a ocho minutos.

Se nos escapa, nos persigue, y sólo existe un punto en el que nosotros controlamos el tiempo. Son esos escasos momentos en los que estamos inmersos en el tiempo y por eso no lo notamos. Entonces lo dejamos en suspenso, detenemos todas esas pequeñas ruedecitas que tan bien encajan unas con otras, y vamos en punto muerto por la vida.

Son los momentos del amor.

                                                           ****************

El ojo humano, con todo lo increíble que es, sólo puede ver la superficie de las cosas. Se desliza por encima de ellas guiado por una percepción subjetiva que nos permite ver los objetos sólo en una realidad muy limitada, la propia, que se compone de nuestras expectativas y nuestras experiencias.
Pero a veces la luz incide desde otro ángulo y niega nuestra realidad... Y entonces... Todo es posible.
                                                       
                                                            ****************

Extraídos del libro de Nicolás Barreau, "Me encontrarás en el fin del mundo", autor también de "La sonrisa de las mujeres" de Espasa.


HYMN TO PEACE

domingo, 11 de noviembre de 2012



Mi compositor favorito, Roger Subirana (en franca rivalidad con Ismael Serrano, aunque últimamente Roger va ganando por goleada) acaba de sacar un nuevo tema que formará parte de su próximo trabajo, XII.

El título del trabajo, y que da título a esta entrada, es Hymn to Peace. Y sirva esta entrada como homenaje a su trabajo y a lo que esta canción me evoca, como parte de mi propio proceso personal de encontrar la paz interior. 

Y es que soy de las que piensan que todo cambio que quieras ver en el mundo tiene que salir primero de uno mismo. Y no puedes esperar encontrar paz en el mundo si no eres capaz de hallar esa paz en tu interior.

La vida es un viaje en el que poco a poco, algunos afortunados, y no sin grandes esfuerzos, van quitándose las máscaras y vendas. Vendas que no nos dejan ver aquello que siempre hemos sido, puesto que la verdadera naturaleza del Ser es Luz, y la Luz es Consciencia. En realidad somos esa Luz que, como Océano de Consciencia, representa una Paz que siempre hemos sido y que nunca hemos perdido. 

El gran juego de liberarse de ese mini-yo que creemos que somos, superficial y en permanente zozobra por los vaivenes de la vida,  pasa por salir de la amnesia (como salir de la Matrix) y recuperar una neutra identidad esencial. No se trata de transformarse en un vegetal indiferente al llanto o a la risa, sino en convertirse en testigo consciente de nuestras contradicciones, navegando durante las tormentas de este viaje que es nuestra vida, observando los miedos, los vientos, los truenos y las mareas, y ajustando las velas cuando sea necesario. 

Cuando el mini-yo se instala en la Consciencia Testigo, que sólo observa, aprende a fluir en un estado de Paz desde el que nos damos cuenta de que todo tiene sentido y propósito, y a nada se le opone resistencia.

Hymn to Peace es para mí la canción que acompaña ese viaje. Y su letra, el mantra que guía navegando este río que es la vida, a través de la luz o la oscuridad, la alegría o la tristeza. El viaje del río de la vida, que al igual que la pieza, comienza despacio, pero con fuerza. Una canción,  que al igual que la vida, con el paso del tiempo se ensancha y profundiza, adquiriendo miles de matices que son los que hacen que valga la pena ser vivida... a pesar del dolor, la pena y la melancolía... sabiendo que tras cada recodo una venda será llevada por la corriente y seremos cada vez más capaces de, simplemente, alcanzar la Paz fluyendo con las aguas. 

Nadie puede meterte nada dentro. 
No puedes sentir algo que no tienes. 
Sólo puedes sentir algo que ya llevas dentro. 
Tú eres la ansiada paz que buscas.

Gracias, Roger, por ponerle música al viaje de mi vida. 

Caminos en la noche

sábado, 10 de noviembre de 2012



Es al amparo de la noche, abrigados por el silencio y la soledad cuando nos atrevemos a abrir nuestras puertas, y enfrentarnos a nuestros miedos, sombras y oscuridades... supongo que porque al estar rodeados por la negrura, esa negrura que llevamos dentro parece más difuminada, y da menos miedo. La sombra se diluye y parece más fácil enfrentarse a ella.

Y también al amparo de esa oscuridad, somos más sinceros con nosotros mismos, y los sentimientos se ponen a flor de piel, salen por los poros y se nos escapan de las manos y del pecho. Amparada por la noche nuestra sombra nos hace frente y ya no hay posiblidad de huída hacía la luz. Así que sólo queda hacer acopio de todas nuestras fuerzas y mirarnos a los ojos. Poner las cartas sobre la mesa y ser sinceros con nosotros mismos y con los demás.

A veces somos nosotros los que abrimos esas puertas, otras... tienes a alguien que abriendo la suya, hace que te plantees abrir la tuya. Es una suerte tener a alguien así, pero también  hay que tener valor. Valor para enfrentarte a tu sombra, valor para aceptar la sombra del otro.

Yo tengo a alguien así, un amigo desde hace un par de años, que tiene el don de darme unas buenas patadas en el culo y hacerme plantearme cosas y preguntas a mí misma. Aunque por su trabajo sea a horas tan intempestivas como las cuatro de la mañana. Tuvimos nuestros más y nuestros menos, me alejé y volví, porque no siempre es fácil que alguien te suelte a la cara las verdades que tienes profundamente escondidas... pero con el tiempo, y como le dije una vez: la amistad conlleva tiempo y trabajo.

Y me gusta pensar que a pesar de la distancia (ridícula, teniendo en cuenta que es de mi barrio), pero real, porque jamás nos hemos visto... somos buenos amigos. Y aunque en el fondo no tenemos nada en común, y miramos y enfocamos la vida desde puntos prácticamente opuestos, creo que los dos buscamos lo mismo: querernos y estar en paz con nosotros mismos.

Así que Josito, gracias por tus patadas en el culo. Y sigue buscando, porque estoy segura de que encontrarás lo que buscas y lo que mereces. Que es mucho.

Ahora es siempre el mejor momento

viernes, 9 de noviembre de 2012

Después de darle un lavado de cara al blog, y volverlo algo más yo... porque por muy mono que queden las plantillas de blogger, ésta es "mi plantilla"... pues he hecho un pequeño ejercicio con uno de los mazos de Tarot que tengo, y que hacía bastante que no tocaba.  El tarot Zen de Osho.

La pregunta era sencilla... e interiomente ya sabía la respuesta, pero como me gusta comprobar estas cosas, simplemente pregunté: cuál es el objetivo que tengo que cumplir con el nuevo blog, y la respuesta, como siempre... es apabullante.

Madurez

Cuando el fruto está maduro, cae del árbol por sí mismo. En un momento pende de las ramas, lleno de jugo. Al siguiente momento cae, no porque se le haya forzado a ello, o porque haya hecho el esfuerzo de de desprenderse, sino por el árbol ha reconocido su madurez y simplemente lo suelta. 

Estás listo para compartir tus riquezas interiores, tu néctar. Todo lo que necesitas es relajarte precisamente donde estás y estar dispuesto a que eso suceda. Este compartir de ti mismo, esta expresión de tu creatividad, puede venir de muchas formas. No se requiere de ninguna preparación o esfuerzo por tu parte. Simplemente, es el momento apropiado.

AHORA siempre es el momento, y la fruta siempre está madura. Sólo necesitas el valor suficiente para entrar en tu bosque interior.