No te necesito en mi vida

domingo, 21 de julio de 2013


Me gustaría decir que puedo escribir esto sin rabia. Pero no puedo... estoy aprendiendo a ver la rabia que vive dentro de mi y que durante tanto tiempo he ocultado. Estoy aprendiendo a aceptarla, iluminarla y luego dejarla ir... porque no sirve de nada, sólo es alimento para mi reseca y ávida niña sombra. 

Desapareciste de mi vida casi sin darme cuenta... cosa que es de agradecer. Era consciente de tu ausencia, pero no me era dolorosa... en vez de eso... me sentía cada día más liberada, con menos peso, sabiendo que aún cargaba mi mochila de dolor... pero que esa mochila iba cargada con piedras que cada vez eran más pequeñas. No estuve sola continuando mi camino... me acompañó alguien que me enseñó que podía ser amada tal y como soy, independientemente a mi físico, mis creencias, mis ideas, mis miedos e inseguridades. Y no es que ese alguien rellenara el vacío que tú dejaste, porque realmente no es que tú dejaras un vacío, sino que yo misma, con el ánimo de complacerte y convertirme en lo que tú esperabas de una mujer, intentando alcanzar tus expectativas... dejé de ser yo misma, consumiéndome por dentro, porque nunca era lo bastante buena ni suficiente. Así que dentro de mí creció un pozo, un laberinto donde me perdía una y otra vez. 

Mirándolo ahora desde la distancia, casi un año después de que desaparecieras de mi vida, y a pesar de que has hecho un débil intento por volver... tengo que darte las gracias por lo que tu paso por mi vida ha significado para mi: encontrar el valor para volver a ser yo misma. Para ser como quiero ser, con mis creencias, mis ideas, mis miedos y mis valores. Con mi independencia y mi fuerza. Y también porque el que estuvieras me ha valido para adentrarme en mi misma, enfrentarme a la sombra que hay dentro de mi.

Aún estoy aprendiendo a perdonarte, por lo que hiciste sin darte cuenta, sólo siendo tú mismo, tal y como eres, sin juzgar ni evaluar lo que le haces a los demás. También tengo que aprender a perdonarme yo misma, por no haber sido lo suficientemente valiente ni quererme lo suficiente como para decir: hasta aquí. Yo también soy digna de amor y respeto. 

Y como soy digna de amor y respeto, y como cada día que pasa me quiero más, puedo decir: 

No te necesito en mi vida, no me importa si vienes o vas... te perdono, me perdono... gracias... Adiós.


0 comentarios:

Publicar un comentario

Bienvenido a la otra cara de la Luna... deja tus huellas en el polvo...