¿Cuántas veces te has mirado al espejo y has encontrado algo que no te gustaba de ti mismo?, ¿cuántas veces te has criticado, rechazado y mirado sin pizca de compasión?: Mira qué pelos llevo, pero dónde vas con esas pintas... estoy gorda, flaca... soy demasiado alta, no soy guapa. pero menuda cara llevas... Posiblemente, y salvo que tengas una autoestima saludable, la mayoría de las veces que te mires al espejo te encontrarás algún defecto que criticarás de forma salvaje y que no hará más que aumentar el rechazo que sientes hacia ti mismo.
Esto es lo que hago yo, y mucha gente, constantemente, cada vez que nos miramos en un espejo. Eso, en vez de ayudar a que cambiemos de actitud, o de aspecto (lo que se pueda), o nos arreglemos más... lo que hace es hundirnos aún más en el pozo de la autocrítica. Eso es lo que he aprendido, y lo que muchas más veces de las que quisiera, se me olvida.
Amar tu reflejo físico es un ejercicio que puede costar toda una vida hacer. Plantarse delante del espejo y decirte: qué guapa estás, el pelo así te queda genial, eres preciosa... te quiero/me quiero. Quizá sea uno de los ejercicios más difíciles... pero también el que mejor resultado da a la hora de cambiar la actitud hacia nosotros mismos, hacia la gente que nos rodea y hacia la vida y lo que nos pasa.
Pero decirnos que nos queremos, que somos maravillosos tal y como somos, mirándonos a los ojos en el espejo, es algo que igual que lo aplicamos... lo olvidamos y volvemos a las andadas. Eso es lo que me ha pasado a mí. Hasta mediados/finales del año pasado me decía que me quería y lo guapa que estaba cuando me miraba en un espejo. No era algo constante, pero sí lo suficientemente frecuente como para cambiar mi visión de mi misma y del mundo. Aceptarme tal y como soy y aprender a vivir a gusto bajo mi propia piel. Pero a veces nos distraemos con lo de fuera... y nos olvidamos de nosotros y lo de dentro. Y dejé de decirme a mí misma que me quería y que era preciosa. Comencé de nuevo a criticarme... y comencé de nuevo a engordar, sin entender por qué, porque no había variado de forma sustancial mi dieta y además había empezado a hacer ejercicio en el gimnasio. Cuando te criticas de forma salvaje es que hay pozo de insatisfacción y falta de amor dentro de ti que es casi imposible de llenar con nada... porque ese pozo sólo se llena con el amor por uno mismo, y si ese amor no existe, intentamos llenarlo con el amor que nos dan los demás... con lo que nos volvemos dependientes, ansiosos por un amor y un reconocimiento y atención que por mucho que queramos y requiramos de los demás, no va a llenar ese pozo, y posiblemente acabará dañando a nuestras relaciones y a nosotros mismos por tener nuestros deseos insatisfechos.
Pero el espejo no es sólo físico. Cuando no somos capaces de vernos a nosotros mismos tal y como somos, la vida se encarga de ponernos delante alguien en quién reflejarnos. Alguien que será espejo de nuestros miedos, complejos, faltas y defectos que más escondemos, porque no los aceptamos. Alguien que nos pondrá constantemente a prueba y que nos provocará rechazo, alguien que nos sacará de nuestras casillas. A mí me ha sucedido ya alguna vez, y ahora vuelve a sucederme. Y es que cuando la miro veo miedo, falta de confianza, complejos por pensar que te vas a ver relegada a un segundo plano y sustituida. Impaciencia. Complejos físicos, el no saber/querer/tener paciencia para arreglarte. Soberbia de vez en cuando. Ira reprimida... Y todo eso que me causa rechazo, y que hace que estar con ella me genere estrés y ansiedad... es un reflejo fiel de mi misma. Pues cuando ella tiene miedo, ataca, y yo cuando tengo miedo, ataco y huyo, intimidada a mi vez. Ella tiene miedo de que le quite el sitio... yo tengo miedo de que el sitio que me he ganado, me lo quite ella. Ella se ve gorda y está acomplejada, yo también. Ambas somos soberbias, ella no admite sus errores... yo llevo fatal que me lleven la contraria cuando sé que tengo razón. Ella tiene arranques de ira que no puede controlar... yo vivo mi ira de forma soterrada y a veces me consume por dentro sin ser consciente de ello.
Así que hoy me he dado cuenta de que ella es un reflejo de todo lo que no acepto en mi... y por eso debo aprender a amarla tal y como es, amándome a mí misma y aceptando todo eso que rechazo en mi. Mi sombra. Y a la par, si la amo a ella tal y como es, y la miro con compasión, sabiendo que lo que sufre ella es lo mismo que sufro yo, aprenderé a amarme a mí misma, y a amar y aceptar a los demás tal y como son. Si emites amor, el espejo lo refleja y te lo devuelve, la mirada que te devolverá el espejo estará llena de amor. Si emites odio y rechazo, el espejo lo reflejará y te lo devolverá, y te sentirás rechazado, por tí mismo, y por los demás, pues lo que emites es lo que recibes.
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