Imagina que tienes un día gris, de esos que por más que te esfuerces no ves nada claro ni nada bien. Estás cansado y piensas que todo el mundo está en tu contra, que hay muchas cosas y personas que no valen la pena... un día de esos en que estás cansado de luchar y no ves lo bueno que hay en ti ni lo bueno que hay en los demás.
Pero aún así, queda dentro de ti un resquicio de lucidez, y no te rindes, y te aferras a esas herramientas que usas cuando estás perdido, las cosas que sabes que aunque quizás en este momento no las entiendas, dejarán un poso en ti que será la semilla que te guíe hasta la luz.
Yo tengo varias herramientas: por un lado, darme reiki a mí misma. Tengo el primer curso de reiki (o llamado reiki físico), y mi intención es seguir estudiándolo. Ya hablaré de ello otro día, pero por si os interesa, yo lo estudié en la Fundación Sauce, con John Curtin, que es el presidente de la Federación Española de Reiki . Por otro lado, y también a nivel físico, que al final se traduce a nivel mental, hago unos ejercicios, llamados "rutina diaria" de Donna Eden. Estos ejercicios también afectan a nivel energético, y también les dedicaré un post en exclusiva. Y finalmente, los mudras, una forma de yoga con las manos. Que nos sólo uso a nivel de yoga físico, sino de alguna forma, también a nivel de Yoga mental, pues cada posición de las manos trabaja "algo", ya sea físico, mental o emocional.
Y a nivel mental, sobre todo, practicar la meditación. Y el estudio de mi misma. Para la meditación uso otro de los recursos de la Fundación Sauce, las meditaciones guiadas. Y para el estudio de mi misma, los libros de Louise Hay, Caroline Myss, José María Doria... libros con ejercicios de autodescubrimiento de patrones de pensamiento y comportamiento. Porque cuando algo es observado es cuando nos hacemos conscientes de su existencia.
Y además de todo esto, una vez al mes tengo una visita con el psicólogo y tomo una ligera medicación para ayudarme a dormir. Pero sobre todo, y fundamentalmente, yo soy la que se busca las herramientas más adecuadas para ayudarme a no perderme y a centrarme, para seguir creciendo y darme cuenta de mis pautas de comportamiento y pensamiento, para poder cambiarlas. Son herramientas de las que yo soy responsable de cuándo y cómo las uso, así que no dejo prácticamente nada al exterior. Yo soy la responsable de mi misma y de ayudarme. De centrarme y levantarme. Puede parecer un poco solitario, pero a la vez te da poder en ti misma y el control sobre tu propia vida. Cada uno podemos decidir nuestra suerte. Creamos nuestro mundo en base a lo que pensamos, no a lo que hacen o piensan los demás, por eso creo que debemos ser nosotros los que encontremos las herramientas para crearlo.
No es fácil, hay que ser constante y a veces cuesta. No te das cuenta y acabas pensando: bueno, ya lo haré mañana. El cuidarse a uno mismo es como con todo: te sumerges en la rutina diaria y cuando te quieres dar cuenta estás hecho polvo y lo único que quieres es desaparecer del mundo. Pero igual que sé que cuando hago los ejercicios de forma diaria estoy muy bien, sé que si no los hago y me quedo viendo la tele o me tumbo en el sofá simplemente no haciendo nada, más temprano que tarde volveré a estar mal.
Y la razón de este post es porque ayer estaba mal, hundida y lo veía todo negro. Tuve una sesión de charla y risas con mi psicólogo particular, que me aguanta carros y carretas y es capaz de hacerme reír cuando lo veo todo negro. Y es que aunque seamos los responsables de nuestro propio bienestar, también hay que tener el suficiente valor como para pedir ayuda y decir: Necesito que me eches una mano. Ayúdame.
Y es que a veces el miedo a lo que pensarán a dirán, el no querer molestar, o aún peor, el pensar que no nos merecemos la atención a los demás hacen que no seamos capaces de pedir ayuda, y llegue un momento en que para hacer cualquier cosa ya sea demasiado tarde.
Aparte de mi sesión de risas y confidencias, usé una de mis herramientas, que ya anticipaba lo que estaba por venir y me recordaba los más importante: aunque esté todo negro, hay que intentar no perder el sentido del humor:
-Maestro, cuál es la verdad última, la verdad esencial?
-Hijo mío... no tengo ni idea!!!
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